El gallinero más VIP del mundo

El gallo y la gallina que recuerdan el famoso milagro, dentro de la hornacina del siglo XVque tanto llama la atención en la catedral. /Javier Albo
El gallo y la gallina que recuerdan el famoso milagro, dentro de la hornacina del siglo XVque tanto llama la atención en la catedral. / Javier Albo

Las aves de la catedral reciben muchas atenciones, por lo que a su cuidador le extraña que se hable de «maltrato»

Javier Albo
JAVIER ALBOSanto Domingo

En Santo Domingo de la Calzada, «cantó la gallina después de asada». Esto es bien sabido. Aunque fuera el gallo el que cantara, el gran publicista que ideó el eslogan atribuyó a la hembra, en aras de la necesaria rima, el que es, seguramente, el más famoso 'kikirikí' de la historia. Desde entonces, la catedral recuerda el milagro con dos aves vivas en su interior, que ocupan un gallinero del siglo XV, aunque ya estaban antes. Se sabe porque en el año 1350, el Papa Clemente VI emitió una bula por la que concedía indulgencias a quienes, entre otras cosas, «mirasen al gallo y la gallina que hay en la iglesia». Son la 'joya (emplumada) de la corona'. No hay ningún otro templo cristiano en el mundo que albergue animales vivos, a los que se trata como si fueran de oro. Por eso, hablar de «maltrato animal» es, para la inmensa mayoría de los calceatenses, una mentira.

Víctor Pedro Galán lleva casi veinte años como cuidador y le extraña más que alguien diga eso, a que le pregunten dónde hay que meter la moneda para que el gallo cante, que pasó. «Pocos animales tienen un mayordomo tan pendiente de ellos como yo», asegura. «¿Que pasa algo ahí arriba?: me llaman y vengo. Se les da vitaminas, productos para ácaros... Les limpio cada dos días y las cambio por otras aves cada semana, a veces antes. Comen pienso, no pienso compuesto. Les damos trigo machacado y maíz...». No da crédito a que puedan decirse tales cosas. «¿Que están maltratados?. Solo hay que ver la lucidez que tienen y cómo está el gallinero, que no es una jaulita de 20 centímetros, que tienen un metro cuadrado solo para ellos», dice.

El gallinero gótico de la catedral que alberga las aves.
El gallinero gótico de la catedral que alberga las aves. / Javier Albo

Cuando no están en el gallinero, las aves disponen de una amplia zona de esparcimiento en la que andan a sus anchas, hasta que vuelven a ser requeridas para recordar en la catedral el milagro, declarado Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial. «Están más que mimados», afirma Víctor, que añade a su lista de cuidados, en este caso por higiene, que cada 10 días se desinfecta el gallinero y que, nada más nacer, a las aves ya se les vacuna. Esto lo hace la empresa de Casas Blancas que, desde hace mucho tiempo, provee a la tradición de gallos y gallinas blancas.

«La gente prefiere el huevo marrón, aunque es el mismo», dice el calceatense a los pies del gallinero que tanto llama la atención a los miles de visitantes que cada año recalan en el templo. «Mucha gente no se cree que tengamos aquí un gallo y una gallina vivos. Piensan que tiene que ser de pega, que se mueven por algún mecanismo...», cuenta. Algunos se van un tanto defraudados, porque no oyen al gallo. «¿Por qué no canta?», le pregunta alguno. «Canta cuando quiere», responde. Eso sí, indica que cuando hay cambios de temperatura o va llover, se arranca más. Víctor rehuye la polémica, pero no puede evitar que le duela. ¿Maltratador él, que vive por sus aves?