La finca 'La Gabardilla' se reconvertirá en un olivar con 20.000 árboles

La finca 'La Gabardilla' se reconvertirá en un olivar con 20.000 árboles

El nuevo proyecto agrícola contempla la elaboración de un aceite con variedades autóctonas

Sanda Sáinz
SANDA SÁINZ

'La Gabardilla' es una de las fincas de mayor extensión de Cervera del Río Alhama. Está en la confluencia entre los ríos Alhama y Linares y tiene treinta hectáreas y aproximadamente un kilómetro de longitud. En estos momentos se lleva a cabo una iniciativa para cambiar el tipo de cultivo que predominaba aquí hasta la fecha (principalmente frutales) para convertirla en un olivar con variedades autóctonas, llegar a los 20.000 olivos y comercializar un aceite de calidad.

«Hasta ahora había manzanos, peros y cerezos. Sobre todo frutales pero ya eran viejos» comenta uno de los promotores de esta iniciativa, el arnedano José Luis Quiñones Pérez.

El dueño (Eugenio Soldevilla Villoslada, descendiente de Autol) residía en Tudela y al morir la dejó en herencia a sus hijos. Uno de ellos, Eugenio Soldevilla Blanco, la compró al resto y se hizo propietario único. Hace dos años quiso rehabilitar las estancias de los dos edificios principales y pensó, animado por Quiñones, en dar un impulso al tipo de cultivo de sus fértiles terrenos, reconvertir la producción.

«La idea es cambiar los frutales por olivos, que es lo que ha habido aquí durante siglos. Queremos volver a las variedades tradicionales que han dado un aceite muy diferenciado de otros muchos, que no son malos, pero están un punto por debajo», explica Quiñones y añade «fundamentalmente sería la variedad que ahora se conoce como arroniz, también empeltre y redondal».

Por el momento, han arrancado más de 8.000 árboles. Tienen claro que hasta que esté desarrollado el nuevo proyecto de los olivos deben mantener la finca económicamente y por eso han conservado algunos frutales (los que tenían mejores condiciones), principalmente manzanos fuji que estaban todavía jóvenes y dan una buena fruta.

Al mismo tiempo han cultivado tomate morado 'de Fitero' que, según comenta Quiñones es una variedad de la zona de Cervera que está dentro de las 'tomatas'.

«En esta tierra de sedimento de toda la vida y con el microclima especial del valle (publiometría justa y heladas no muy fuertes) se consigue un producto muy bueno en manzanas, hortalizas y, sobre todo, en oliva», asegura Quiñones.

En la finca de 'La Gabardilla' cuentan ya con una pequeña plantación de empeltre. Este año 2019 van a poner 5.000 árboles y, en diferentes fases, quieren llegar a los 20.000 olivos. En intensivo, los terrenos tienen capacidad para 30.000 árboles pero prefieren comprobar cómo se comporta la tierra y cómo funciona el cultivo. Su intención es lograr un aceite de calidad y asequible, con su precio justo.

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