Ezcaray, a lo grande

Ezcaray, a lo grande
D.M.A.

La MODA y Ángel Stanich protagonizan la primera jornada del festival, precedidos de The Soul Jackets y Southern Avenue

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

¿Dónde está el público? Sin duda, es lo único que falló ayer en la primera de las dos jornadas del Ezcaray Fest. No sólo todo salió sobre lo previsto, la organización volvió a ser abrumadoramente correcta y, entre los grupos y los DJs, hubo más de seis horas de buena música sin parar. A cambio, apenas un millar de personas, si llegó. Uno de los escenarios del BBK Live, impresionante, corona el recinto del patio trasero de la antigua Real Fábrica de Ezcaray, hoy su Ayuntamiento. Barras, 'food trucks', espacios de descanso e intervención artística durante todo el evento, además de baños y una gran carpa para proteger de la lluvia y el sol componen la estructura de un festival que es, después de Actual, el que con más medios cuenta y lo demuestra. Tanto es así que ayer hubo una fuerte presencia de la Guardia Civil en las inmediaciones, aunque no se produjo ningún altercado, todo lo contrario.

Aunque Agoraphobia había sido el primer grupo musical del día en tocar, en su caso en el Escenario Gómez Cruzado de la plaza del Conde de Torremúzquiz, fue The Soul Jacket el que abrió el escenario grande El Naturalista. Lo hicieron con la condena habitual en estos casos: poco público y frío, con mucho espacio libre entre ellos y las primeras filas de espectadores. Los músicos gallegos ofrecieron un muy buen concierto desde la primera canción, presentando algunos temas de lo que será su próximo nuevo disco, durante una hora exacta con una docena de interpretaciones.

Southern Avenue fue el segundo grupo en actuar y, quizá, la sorpresa más agradable. La cantante y la batería, las hermanas afroamericanas Tierini y Tikyra Jackson, respectivamente, de Memphis, demostraron mucha fuerza sobre el escenario con un 'soul' y un 'blues' teñido de rock, muy atractivo y divertido. Poco a poco se fue incorporando público, el ambiente se 'caldeaba' y la temperatura bajaba. Ayer, en pleno mes de julio, en pleno verano, hubo de disfrutarse el festival con abrigo. En la jornada hubo dos partes, una primera, con estos dos grupos desconocidos pero que ofrecieron muy buena música, y una segunda con dos nombres más conocidos. En total, unos y otros no congregaron al número de espectadores que se esperaba.

D.M.A.

De nuevo con puntualidad, al filo de las 23 horas, empezó a tocar uno de los cabezas de cartel, Ángel Stanich, inmerso de una gira infinita, ahora presentando su segundo disco, 'Antigua y barbuda' (con el primero, 'Camino ácido', ya pasó por Actual y Fardelej). El suyo fue un directo correcto, de otra docena de canciones y que, por tanto, se hizo corto. Con él ya se disolvieron los espacios entre el escenario y el público, ya más atraído por el artista. Lo mejor fue la elección del repertorio, protagonizado por los mejores temas de su nuevo disco ('Casa Dios', 'Le Tour 95', 'Mátame camión') y otros más desconocidos, editados en singles o inéditos, como 'Carbura!', 'Blue safari' y 'Muerte'. Tuvo unas palabras de cariño hacia Ezcaray: «El pueblo más bonito de España. Los de Ferrero Roché no tienen ni puta idea»», en referencia al concurso navideño de esa marca que no ganó el municipio. Aquí quizá haya que puntualizar que, salvo algún descendiente o veraneante, realmente pocos fueron los ezcarayenses que acudieron a la cita, aunque la defensa a ultranza de la innegable belleza de la villa fue acogida con aplausos. Hubo también una «jota protesta», una canción dedicada a Corina y un fin de fiesta en el que Ángel Stanich se sumergió entre el público para finalizar la actuación.

Tras una sesión de Edu AnMu DJ, que ayer compartió sesiones junto a Asier Gilgo, en la que se escucharon canciones de Los Planetas, muy celebradas por el público, y ciertos cambios en la escenografía, apareció La Maravillosa Orquesta del Alcohol (La MODA). El septeto burgalés prescindió de los monitores a pie de escenario y colocó su propio fondo, se alineó y comenzó con la canción 'Mil demonios'. El suyo fue el directo más largo, de más de una hora y media y más de una veintena de temas, una mezcla de sus tres discos, aunque con mayor protagonismo del tercero y último, 'Salvavida… de las balas perdidas'. Sin duda, La MODA fue la banda que más público congregó y con la que este más se entregó, más bailó y disfrutó. Del rock se pasó a un folk más suave, con acordeón, saxofón y banjo, un banjo, por cierto, que tuvo que ser sustituido en la primera canción por avería. Y es que lo que no se puede negar a esta banda, al margen de gustos, es su entrega y eficacia. Así, con esa sensación agridulce de que todo se sirvió perfectamente en bandeja pero no hubo comensal, finalizó el primer día del segundo Ezcaray Fest.

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