Ezcaray, sin aforamientos

El cabezudo del Soldado posa con una cuadrilla de jóvenes tras la primera comparsa./Diego Marín A.
El cabezudo del Soldado posa con una cuadrilla de jóvenes tras la primera comparsa. / Diego Marín A.

Los cabezudos reparten los primeros zurriagazos de San Lorenzo

DIEGO MARÍN A.

Ratita, Negrito, Negrita, Pirata, Baturro, Baturra, Ojotraca, Aldeano, Bruja, Negro, Soldado, Pueblerino, Geisha, Popeye, Diablo, Sherif, Payaso, Drácula, el nuevo La Chata y Diplomático (en reparación) son los cabezudos de Ezcaray.

En el pueblo riojalteño no hay encierros de reses bravas pero los jóvenes corren más aún que en estos gracias a la comparsa de gigantes y cabezudos. Fue lanzar el cohete anunciador de las fiestas de San Lorenzo ayer Ana Ortega, en representación del Grupo de Danzas, que ha recibido la medalla de oro de la villa, y comenzar a formarse remolinos de jóvenes espantados por los zurriagazos de los cabezudos.

«Estamos muy contentos y agradecidos, con muchas ganas de que comiencen las fiestas», declaró Ana Ortega instantes antes del lanzamiento, confesando además sentir «felicidad» por el honor: «Todo el mundo nos sigue y conoce pero esta mención ha sido especial». Tal es así que Ezcaray está ahora lleno de carteles del Grupo de Danzas agradeciendo a los vecinos «y quienes nos enseñaron a bailar, pero también a todos los danzadores».

«Todo el mundo nos sigue y conoce pero esta mención ha sido especial», afirma Ortega (Grupo de Danzas)

El reparto de latigazos se extendió por todo el pueblo en compañía de los gigantes y la charanga Los Pelaires. En la plaza del Conde de Torremúzquiz ofrecieron una degustación de choricillo las asociaciones Club de la 3ª Edad y la Socio-Cultural de Mujeres. Por la tarde, la orquesta Diamante ofreció dos sesiones en el parque Tenorio.

Rodrigo Loma, ezcarayense de 23 años, porta desde hace ocho al cabezudo Ojotraca, lo que «es una tradición, de niños nos 'tira' un montón». «Lo mejor son las caras de los niños de alegría, sorpresa, lloro...», confiesa Loma. Los zurriagazos no conocen de aforamientos, lo mismo castigan a concejales que civiles, aunque lo cierto es que las jóvenes son quienes más corren delante de los cabezudos. Ayer, incluso, llegaron a adentrarse en el río Oja.

Portando un gigante, a una de las reinas, lleva 25 años José Juan Repes, aunque empezó sacando un cabezudo pero su corpulencia de duatleta le hicieron más óptimo para las figuras voluminosas: «Probé y me encantó. A los niños les impresiona. No me importa el peso, me encanta bailarlos y dar vueltas».

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