Desalojadas cien personas del camping de Navarrete

Carretera que une Entrena con Navarrete, muy cerca del camping desalojado.

Tuvieron que ser alojadas en el polideportivo municipal

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

La borrasca de ayer dejó una larguísima lista de incidencias en el área metropolitana, donde municipios como Albelda de Iregua, Entrena y Murillo de Río Leza estuvieron entre los más afectados por la virulencia del agua y, en algunos de los casos, también de la piedra. El suceso más reseñable tuvo lugar en Navarrete, donde unas cien personas del camping tuvieron que ser alojadas en el polideportivo municipal debido a la inundación en sus instalaciones.

Una espectacular granizada sorprendió a media tarde a los vecinos de Albelda de Iregua. Diez minutos bastaron para que el granizo que caía incluso dejara marcas de abolladuras en algunos coches que estaban aparcados en las calles. «Sonaba que rompía cristales», describía un residente en la localidad.

El fortísimo aguacero, que tornó en noche la tarde, obligó a vehículos que circulaban por el entorno del empalme desde la N-111 a Albelda a buscar cobijo en la especie de puente que se forma entre la nacional y la rotonda de acceso al casco urbano albeldense.

Carretera adelante, conductores que circulaban por la N-111 informaron a Diario LA RIOJA de que un carril de esta carretera entre las inmediaciones del restaurante Panaché e Islallana tuvo que ser cortado por un «reventón bestial» de agua. La Guardia Civil reguló el tráfico.

El alcalde de Entrena, Esteban Pérez, aseguró que en su municipio había llovido «como nunca». Afirmó que en Entrena la tormenta no descargó piedra, aunque dejó las piscinas, los caminos y muchas calles anegadas.

Al regidor de Murillo de Río Leza, José Ángel Lacalzada, también le asombró la fuerza del aguacero. «Ha sido una pasada, las alcantarillas no daban abasto», reconocía. En su localidad, veinte minutos de lluvia con piedra dejaron un rastro de garajes inundados, calles como ríos, persianas con agujeros ocasionados por el granizo y árboles que perdieron todas sus hojas. «Ha sido tal la granizada que parecía que hubiera nevado», describió.

En Agoncillo, la tromba resultó más benévola, ya que no vino acompañada de piedra. No obstante, su primer edil, Eduardo Fontecha, precisó que cayeron unos 30 litros. En Navarrete, también sin granizo, se encharcó una rotonda cercana al polígono Lentiscares. Y en Logroño el viento de la tormenta tumbó un árbol en la circunvalación L0-20, a la altura del barrio de Cascajos. Intervinieron los Bomberos de la capital y la Policía Local reguló el tráfico.

Ya en Cameros, en diversos municipios también cayó granizo de un tamaño considerable.

 

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