Cameros ensalza su pasado trashumante

Los niños disfrutaron con las actuaciones. /Pilar Hidalgo
Los niños disfrutaron con las actuaciones. / Pilar Hidalgo

La Fiesta de la Trashumancia en la Venta de Piqueras reivindicó el legado pastoril de la comarca y lo divulgó entre los niños

PILAR HIDALGO

Ya no quedan trashumantes en Cameros. Ni ayer fue un día de sollozos y despedidas por quienes emprendían la marcha al sur. Pero como antaño, muchos cameranos se dieron cita en el antiguo descansadero de pastores que es la Venta de Piqueras para vivir la XIV Fiesta de la Trashumancia y ensalzar esta actividad ganadera que, siglos atrás, encumbró a esta parte de la sierra riojana entre las zonas más prósperas de Europa y forjó el carácter y las costumbres de sus gentes.

El evento, organizado por la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, reunió a numerosas autoridades (entre ellas, el consejero de Agricultura, Íñigo Nagore; el director general de Medio Natural, Miguel Urbiola; y bastantes alcaldes de las Trece Villas); así como a un buen número de familias, ya que la cita tiene entre sus fines traspasar a las futuras generaciones el rico legado cultural y gastronómico que dejó la trashumancia en estas tierras. Así, los más pequeños pudieron tomar contacto con la realidad de los ancestros mediante las distintas actuaciones que propuso Zarándula.

Pero un año más las grandes protagonistas fueron ellas y el entorno de la Venta se paralizó para contemplar su llegada. Un rebaño de unas 200 merinas procedentes de Oncala (Soria) hizo su esperada llegada minutos antes del mediodía, ante la expectación y los 'flashes' de los allí presentes. En torno a 75 personas las condujeron desde el cruce de San Andrés hasta la Venta, para convertir su entrada en la más multitudinaria de los últimos años.

Con las ovejas en el redil, la fiesta se instaló en la explanada que rodea la Venta que, como resulta habitual, volvió a convertirse en un punto de encuentro entre cameranos y sorianos, en definitiva serranos hermanados por un mismo pasado trashumante y un modo muy similar de concebir la vida.

Juntos disfrutaron del mercado de artesanía, de las variadas propuestas gastronómicas (a las migas de pastor y la caldereta, este año se sumaron las sopas de pastor ofrecidas por la Casa de Extremadura en La Rioja) y de las dos principales novedades en esta edición: una exposición etnográfica y una cata de queso artesano.

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