VIAJEROS AL TREN...

SANDA SAINZ - REFLEXIONES

Aprovechar eventos como el fórum filatélico y numismático de Asfinca para poner en valor y recordar los elementos del pasado supone un gran acierto. Los cien años de historia ferroviaria en La Rioja Baja parecen una eternidad y más cuando hoy en día el ferrocarril ha perdido por estos lares la importancia que tenía antaño, convirtiéndose casi en algo circunstancial.

La red ferroviaria significaba progreso, resultaba esencial para el desarrollo de los pueblos, les daba vida y un servicio tanto para el transporte de viajeros como para el de mercancías.

En muchos ocasiones estaba vinculada a otro sector económico desaparecido como es el minero. Ocurrió en el caso de la línea Calahorra-Arnedillo con la explotación de Préjano y también en la de la mina del Moncayo que nacía en Castejón (Navarra), pasaba por La Rioja (comarcas de Alfaro y Cervera) y terminaba en la localidad soriana de Ólvega.

Los avances de la humanidad provocaron nuevas formas de locomoción que relegaron al tren a un lugar secundario. También influyó el cierre de las minas y muchas vías desaparecieron. Otras se reestructuraron para dar un nuevo servicio público.

Antes se pedían líneas de ferrocarril para avanzar (en todos los sentidos), ahora las reivindicaciones de soterramiento de las vías en los cascos urbanos están a la orden del día y la llegada de la alta velocidad (AVE) se presupone primordial para no quedarse atrás, aunque esto, visto lo visto, todavía está lejos de hacerse realidad.

 

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