La ciudad arropó a los patronos en su recorrido hasta la catedral

La procesión paró junto a la parroquia de Santiago y los niños fueron pasados por los Santos. /Sanda Sáinz
La procesión paró junto a la parroquia de Santiago y los niños fueron pasados por los Santos. / Sanda Sáinz

Participaron autoridades religiosas y políticas locales y regionales, las peñas, comparsa, banda de música y danzantes

Sanda Sáinz
SANDA SÁINZ

La procesión de ayer en honor a San Emeterio y San Celedonio contó con la participación de todas las peñas que dieron color con sus indumentarias al largo recorrido hasta la catedral. La comparsa de gigantes y cabezudos con los Gaiteros de Calahorra encabezaba la marcha en la que no faltaron la Banda Municipal de Música y el grupo de danzas Coletores con los gaiteros de Agayta y los chavales de la escuela de danzas.

El obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, Carlos Escribano, presidió las ceremonias religiosas acompañado de numerosos sacerdotes. También acudieron miembros de las cofradías de la ciudad y autoridades regionales como el presidente de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, y el delegado del Gobierno en La Rioja, José Ignacio Pérez, entre otras, que asistieron con la Corporación municipal a los actos de la mañana comenzando a las 10.30 con la recepción junto al Consistorio.

La procesión se inició en la parroquia de los Santos Mártires pasadas las once de la mañana. Al salir, durante un tramo, Jesús Urzanki y Miguel Barco llevaron las andas junto con los cofrades habituales. Estos dos calagurritanos habían trabado hace 50 años y supuso un pequeño homenaje para ellos.

La cofradía también dejó trabar a varios integrantes de la Coral Cardonina de Cardona en la glorieta de Quintiliano. Esta agrupación musical actuó el sábado en la iglesia de los Santos Mártires y ayer, en la misa de la catedral, con el Orfeón Calagurritano Pedro Gutiérrez.

Los danzantes de Coletores bailaron delante de los patronos en la glorieta, junto al Ayuntamiento, en otro de los momentos especiales de la procesión, después de que la reina de las fiestas pusiese unas flores sobre las andas.

En la plaza del Raso, los sacerdotes, autoridades y parte del público entró con los santos a la parroquia de Santiago. Al salir tuvo lugar otra de las ceremonias más esperadas, el paso de los niños más pequeños por las imágenes de San Emeterio y San Celedonio antes de reiniciar el recorrido por el casco antiguo hasta llegar a la catedral donde hubo una misa.