Ana Jesús Mateos Gil
Doctora en Historia del Arte
«La llegada del ferrocarril obligó a abrir calles que conectaran con la estación»Ana Jesús Mateos repasa en el libro 'Construyendo Calahorra' la evolución del urbanismo de la ciudad desde sus inicios
¿Cómo era Calahorra en la época celtibérica? ¿Cómo se expandió al sobrepasar el límite de sus antiguas murallas? ¿Cuándo contó con lo que podría ... ser un primer plan urbanístico? Ana Jesús Mateos Gil, doctora en Historia del Arte, da respuesta a los interrogantes sobre la evolución del urbanismo de la ciudad en el libro 'Construyendo Calahorra', que acaba de publicar Amigos de la Historia de Calahorra. El ejemplar cuenta con 284 fotografías y se puede ampliar con información complementaria accesible a través de enlaces habilitados en la web de la asociación.
– ¿Cómo surge la idea de estudiar la manera en la que ha evolucionado el urbanismo en Calahorra desde sus orígenes y plasmarlo en un libro?
– Todo esto empezó hace unos cinco años cuando desde el Ayuntamiento me ofrecieron impartir uno de los cursos que componen la oferta cultural del centro cultural Deán Palacios. Me dijeron que podía hablar del tema que quisiera y pensé en mostrar la historia de Calahorra a través de la propia ciudad. Es decir, estudiar el urbanismo de Calahorra para comprender cómo y por qué es ahora Calahorra y algunos de los problemas que arrastra desde hace tiempo. Ese curso se impartió durante dos trimestres en 2021 y 2022, y en 2022 es cuando empecé a pensar que todo ese trabajo y esfuerzo que había llegado a un puñado de personas no tenía sentido si no se publicaba. Es ahí cuando me puse en contacto con Amigos de la Historia de Calahorra.
«Hubo un encierro de la ciudad dentro de sus murallas, que no se superó parcialmente hasta la época visigoda»
– El libro recoge cómo ha evolucionado Calahorra desde cero.
– El libro parte desde la leyenda de la fundación por parte de Tubal, que por supuesto es falsa. Así que nos tenemos que remontar a la Calahorra celtibérica.
– ¿Qué tenían estas tierras para que las eligiesen los primeros pobladores?
– Tenían muchas características que era muy apreciadas en aquel momento, en el de la época celtibérica. La parte más antigua de Calahorra, el casco histórico, está asentado en una colina. Es decir, en un punto alto que era más fácil de defender que un valle. Además, ese punto alto te permitía ver el terreno circundante, que son las tierras de cultivos. Existían además bosques cercanos, que te permitían tener material de construcción como la madera y un aprovechamiento forestal a base de caza y recogida de frutos silvestres. También, terreno de cultivo al haber un río.
– Cada civilización que se ha establecido en Calahorra ha construido encima de la anterior. Unas veces lo ha hecho aprovechando lo que ya estaba construido y otras, eliminándolo.
– La pena es que se han perdido muchas cosas. Habría que hacer más excavaciones, pero a veces es difícil porque Calahorra sigue viva. Pero hay que encontrar ese equilibro entre el asentamiento humano, la investigación arqueológica y artística.
– ¿Cómo ha sido el urbanismo de Calahorra en función de sus pobladores en sus más de dos mil años de historia?
– Los romanos nos dejaron la muralla y hay que suponer que heredaron la ciudad celtibérica con el urbanismo de entonces. No sabemos lo que ocurrió. Si arrasaron lo que había y construyeron una ciudad 'a la romana', en damero, o aprovecharon lo que había, que sería lo más probable. Utilizarían un aterrazamiento y unas callejas adaptadas a las curvas de nivel, que eso es lo que normalmente hacen los romanos, ya que son muy pragmáticos. Evidentemente, cambiarían la fisonomía de la ciudad por completo, construyendo edificios monumentales: un circo en lo que ahora es el Mercadal o un sistema defensivo con al menos dos líneas de muralla.
– ¿Qué cambios se dieron en la ciudad después del periodo romano?
– El periodo romano es muy la largo y no fue una línea estable. Hubo periodos de decadencia, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo III, que es cuando se construye la muralla más externa de la ciudad. Al dejar parte de las construcciones fuera, se supone que hubo una contracción de lo que es el recinto urbano. Un encierro de la ciudad dentro de sus murallas, que no se superó parcialmente hasta la época visigoda, cuando aparece un pequeño suburbio alrededor de un centro de peregrinación en honor a San Emeterio y San Celedonio. Más tarde llegaron los musulmanes y la ciudad cambió de fisonomía por completo. Digamos que es a ese momento preciso al que podemos 'echarle la culpa' de parte de nuestro urbanismo actual.
– ¿Cuál es el legado del urbanismo de esa época?
– Las callejas estrechas, sinuosas, en curva o directamente acodadas datan de esa época. También, de la época musulmana tenemos la muralla de los torreones. Esta muralla supuso una nueva contracción del espacio urbano, pero por contra apareció un barrio nuevo, un Arrabal, que amplia el suburbio visigodo y se extiende en función de la actividad, vinculada a las huertas que estaban al lado del río Cidacos. Más tarde, después de la conquista cristiana en el siglo XI, la ciudad superior mantiene más o menos sus límites y se amplia de nuevo el Arrabal por la parte de la Mediavilla. Esta ampliación, en vez de estar relacionada con al actividad agrícola, estaba vinculada a la actividad industrial con los hornos de alfarería. Era el famoso barrio de los orceros.
«El ensache supone un doble reto: comunicar las dos ciudades y proporcionar a la vieja correcciones para que no se quede anticuada»
– ¿Cuáles fueron los cambios en la Edad Moderna?
– En la Edad Moderna la ciudad se mantuvo encerrada en sus murallas y se construyeron numerosos edificios a los que había que dar salida y entrada. Eso llevó a la apertura de algunas calles y la creación de espacios en función de las fiestas y las actividades habituales. Por ejemplo, las procesiones necesitaban de calles amplias; el mercado, un espacio diáfano... Pero Calahorra seguía encerrada en sus murallas y esa tendencia solo se quiebra a partir de la primera mitad del siglo XIX cuando el terreno intramuros ya colapsa y empiezan a aparecer las primera construcciones al otro lado de la calle Cavas, que era donde estaba el límite hasta entonces. De la misma forma, aparecieron los paseos arbolados para el disfrute ciudadano y la convivencia. Sobre todo, tuvo mucha importancia la llegada del ferrocarril, que obligó a abrir unas calles que conectaran la ciudad directamente con la estación. De la misma manera, las carreteras marcaron los ejes de expansión de la ciudad. De una manera anárquica y muy desordenada empezaron aparecer pequeñas casas en los márgenes de las carreteras. Esta tendencia se consolidó a partir de 1937 con el primer plan de ordenación urbana, que fue el del ensanche de Agapito del Valle.
– ¿Cuáles son los problemas a los que se refería antes que arrastra Calahorra de modelos urbanos anteriores?
– Cuando se desborda el recinto amurallado se dan dos técnicas de urbanismo: una es la alineación, trazar a cordel una calle, y otra es el ensanche con el que se construye una ciudad nueva al lado de la vieja. Esto supone un doble reto: comunicar las dos ciudades y proporcionarle a la vieja las correcciones necesarias para que no se quede anticuada. Eso ha ocurrido en la mayor parte de las ciudades.
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