Las previsiones se cumplieron en Calahorra

Las previsiones se cumplieron en Calahorra

M. FÉLEZ

Las previsiones lo advertían. Había nivel de alerta amarillo por tormentas en toda la comunidad y ayer se hicieron evidentes en Calahorra donde a las seis y veinte de la tarde descargó una fuerte tormenta de granizo. Durante más de veinte minutos no dejó de caer piedra dejando tras de sí un paisaje urbano blanco en el que salieron dañados especialmente coches y persianas. Las piedras del tamaño de una nuez y, en ocasiones, incluso mayores, no provocaron daños serios en los puntos conflictivos de la ciudad como la avenida Valvanera.

Los agricultores también tuvieron su dosis de tormenta. En los términos más cercanos al municipio, como Melero o Torrecilla, hay daños casi asegurados. De hecho ayer ya se podían ver pimientos partidos por la mitad del impacto de las piedras. En otros términos más alejados la suerte es variable. De momento, todos esperan a hoy para cuantificar daños en sus fincas, que pueden ser importantes.

«Si ha caído en el campo lo mismo que en la cooperativa (situada en un polígono industrial de la ciudad) la cosecha del verano está perdida», comentaba nada más terminar la tormenta a este diario Salvador García, de la cooperativa El Raso.

Roberto, un agricultor de la zona, empezaba a ojear sus terrenos a eso de las siete y cuarto de la tarde. «En algunos campos de tomate ya se ve como las hojas están machacadas pero los daños no podremos saberlos hasta dentro de unos días y los pimientos están destrozados», explicaba a Diario LA RIOJA.

Sólo en Calahorra

La tormenta no afectó a más municipios. De hecho, en algunos de ellos ni siquiera hizo acto de presencia la lluvia. Fue el caso de Pradejón y Autol. «Se veía desde aquí el nubarrón de Calahorra pero en Pradejón no ha caído ni una gota», decía Óscar León, alcalde pradejonero. Lo mismo le pasaba a la alcaldesa de Autol, Catalina Bastida.

En Rincón de Soto las peras se salvaron en gran parte también de la granizada. «Ha caído algo en el pueblo, pero muy poquito y alguna está dañada pero nada demasiado considerable», decía Eduardo Pérez Malo a la espera de ver cultivos más cercanos a Calahorra.

En Aldeanueva de Ebro la tormenta también dejó algo de piedra pero en principio tampoco para ver peligrar ninguna finca de forma considerable. «Seguro que algo nos ha pillado porque tenemos fincas muy cercanas a Calahorra pero en principio por las de Aldeanueva de Ebro no se ve daño», comentaba Abel Torres, de la cooperativa aldeana. Suerte dispar para unos y otros.