San Benito da de comer a Ezcaray

Cientos de personas fueron a por la ración de tradición que servía la cofradía de San Benito y Valvanera. / ALBO
Cientos de personas fueron a por la ración de tradición que servía la cofradía de San Benito y Valvanera. / ALBO

La cofradía repartió entre el vecindario unas 7.000 raciones de las populares habas

J. ALBO

Son las seis y media de la madrugada y en Ezcaray parece no haber nadie. El sonido de un cohete demuestra que las apariencias engañan, rompe la quietud del amanecer y sobresalta a algún vecino de dormir frágil, que se acuerda de San Benito y piensa en aquello de «Mi sueño por un plato de habas». O algo parecido.

El artificiero, Agutxi, acaba de iniciar el ritual que se seguirá durante toda la mañana desde El Atadero para informar a los vecinos, al menos a los que conozcan el lenguaje de la pólvora, de cómo va el proceso culinario. Con este primero se anunció que todo estaba en marcha y el fuego calentando ya las 23 ollas que darían de comer a cientos de personas.

Unas 7.000 raciones, como siempre, calculaban que saldrían de los 400 kilos de habas, 125 de tocino, 120 cebollas, 150 guindillas, huesos de jamón, ajos y mucho cariño que contenían las calderas. Y para que entre todos estos ingredientes reinara la armonía, es decir, para que no se pegasen, los cofrades de San Benito y Valvanera, los artífices cada año de este esperado tinglado, hicieron brazo dando infinidad de vueltas al potaje. La cofradía cuenta con 15 miembros y en esta edición con 'becario', del que decían que estaba de prácticas, convalidables para pasar a los fogones de Arzak. El caso es que todos pusieron su granito de arena para que el potaje llegara a su destino en condiciones inmejorables. Es decir, exquisitas, también como siempre.

Su bendición por el vicario parroquial, Fernando García, y los vivas a San Benito... ¡y Valvanera! dieron el banderazo de salida al trasvase de las habas a los recipientes de los cientos de vecinos que guardaban fila, de espera aliviada con pinchos de chorizo y trasiego de porrones. Ambiente de fiesta, amenizada por la charanga Los Pelaires, con la tradicional rifa, comida de hermandad y música, esta vez aportada por el bar Roypa, que cumple medio siglo de vida, ahí es nada. San Benito, con mucho gusto.