La responsabilidad ecológica

Ponentes y participantes del curso compartieron tres conferencias alrededor del medio ambiente. /Ernesto Pascual
Ponentes y participantes del curso compartieron tres conferencias alrededor del medio ambiente. / Ernesto Pascual

Un curso de las parroquias llama a que cada ciudadano apele al cuidado del planeta

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

La voz por el cuidado del planeta la tiene que alzar cada ciudadano, demandar acción y responsabilidad a sus gobernantes hasta llegar a influir e impactar en los poderes. Es la conclusión común que dejaron las tres conferencias que han formado el curso de verano organizado por las parroquias arnedanas bajo el tema 'La urgencia del cuidado de la casa común: la cuestión económica'.

Ante la voz de alerta que ha levantado el papa Francisco con la Amazonía como referente, el obispo de Puyo (Ecuador), Rafael Cob, llamó el viernes a ver a los indígenas no como destinatarios de ayuda sino como interlocutores para, después, pasar a ser protagonistas de la acción, de pasivos a activos.

En la primera conferencia de ayer, el ingeniero de Fluidos prejanero Rubén Jiménez, profesor de la Universidad del País Vasco y consultor de UNICEF, expuso cinco casos de cooperación alrededor del agua en distintos países africanos. Ante el centenar de personas que acudió a la Casa de Cultura, presentó cómo, bajo nuestra perspectiva occidental, son proyectos desarrollados con éxito, como una red de abastecimiento en Etiopía o una protección de fuentes para luchar contra el cólera en El Congo. Jiménez regresó al cabo del tiempo y encontró varios proyectos sin uso, por falta de formación en los destinatarios, de materiales para su mantenimiento, de implicación del gobierno local. Ante esto, para mejorar las condiciones de vida en esas zonas, llamó a que los ciudadanos exijan a los gobiernos destinar más fondos, a que sean proyectos sostenibles gracias a un apoyo continuado en el tiempo, que integren a los agentes locales y vigilen por cubrir al desfavorecido.

Cerró Robert Sala, de la Universidad Rovira i Virgili e investigador en Atapuerca, que recorrió el cambio climático como fenómeno natural frente a la influencia del progreso tecnológico humano. «Si conseguimos revertir el agujero de ozono en los 90, debemos empujar pues la desaceleración es necesaria para resolver el problema», llamó.