Recuerdos del Dakar en quad

El grupo de riojanos disfrutó del pilotaje sobre las dunas del Sáhara y una etapa del Dakar. :: o.r./
El grupo de riojanos disfrutó del pilotaje sobre las dunas del Sáhara y una etapa del Dakar. :: o.r.

Un grupo de nueve riojanos trazó la etapa Merzouga-Zagora de la mítica carrera

E. PASCUAL

Apasionados del motor, habituales de tantas pruebas en el norte, los arnedanos Ernesto y Óscar Ruiz siempre escudriñaron Dakar como el mítico lugar al que ir. Desde ese anhelo, padre e hijo se dieron la mano con el logroñés José María Peña Somovilla para realizar unas etapas en quad durante la Semana Santa.

Desde su experiencia tras correr dos veces el antiguo Dakar y entrenar mucho en sus dunas marroquíes, Somovilla guió a un grupo de nueve riojanos y dos vascos para vivir la aventura y el reto deportivo.

Tras un millar de kilómetros hasta el ferry en Algeciras, recorrieron en furgoneta desde Tánger otros 990 hasta llegar a las dunas de Merzouga, adonde acuden a entrenar pilotos como Carlos Sainz, Dani Roma... «Son las dunas más grandes y complicadas que hay al principio del Sáhara», describe Óscar sobre una zona que, dada esa afluencia, se ha dotado de una gasolinera, asistencia mecánica, alojamiento...

Tras montar los quads, el primer contacto fue disfrutar del anochecer en las dunas. «Es muy difícil conducir sobre la duna, porque se mueve, la ves esconderse, tienes que pasar de ir a 120 a bajar de pronto a 50», apunta Ernesto. «Cada una tiene una pendiente, una inclinación, no sabes lo que hay al otro lado, puede haber una bajada más suave o un cortado», advierte Óscar.

Dedicaron el segundo día a trazar dunas para adaptarse a cómo pilotar sobre ellas. A la par, se adaptaron al aprendizaje de navegación guiándose por la posición del sol. Todo ello como preparación para realizar en quad en el tercer día una de las etapas del antiguo Dakar, 250 kilómetros entre Merzouga y Zagora, el principal fabricante del mundo de sandías.

«Queríamos probar otra cosa diferente a nuestros habituales rallies, aprovechar a andar más en quad de lo que aquí hacemos y nos hemos dado cuenta de lo duro que es, de la preparación que exige», expone Óscar. «Una de mis principales motivaciones era compararme y me he quedado satisfecho por saber que ando como gente que anda mucho», apunta Ernesto. Al día siguiente, regresaron a Zagora por otro valle, encontrando, guiados por el, sol explanadas de 20 kilómetros de ancho y 80 de longituf, como en la que aceleraron al máximo sobre un lago seco.