Pasos hasta el perfil arnedano

El buen ánimo y la convivencia reinaron en una edición más de la Marcha a Peña Isasa, cuya rocosa cumbre esperaba a los andantes. :: e.p./
El buen ánimo y la convivencia reinaron en una edición más de la Marcha a Peña Isasa, cuya rocosa cumbre esperaba a los andantes. :: e.p.

Medio centenar de personas compartieron ayer la XVI Marcha a Peña Isasa de los Amigos de Arnedo

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Desde que comenzaron a enlazar los primeros pasos en el despertar del domingo en la Puerta Munillo sus miradas se alzaban escudriñando el mismo objetivo. En la lejanía, su objetivo. En el horizonte, la rocosa cumbre de la peña Isasa, el emblemático perfil que dibuja la comarca arnedana.

Como homenaje a tan querido lugar, la Asociación Amigos de Arnedo volvió a celebrar en la mañana de ayer la Marcha a Peña Isasa, que alcanzó su decimosexta edición. Pero ésta fue una de las menos participadas, pues la coincidencia con la celebración del Domingo de Ramos y del día del Club Fuente Teja -que fletó un autobús de excursión- restó asistencia a una cita que habitualmente supera el centenar de andantes.

Pese a ello, el buen ánimo reinaba entre el medio centenar de personas (y un perro) que se reunieron sobre las 8 de la mañana en la Puerta Munillo. Despertaba fresco el domingo. Comenzaba la marcha sobre su recorrido habitual, con 24 kilómetros por delante asequibles para todos los andantes sobre su recorrido habitual. Del casco urbano salían por el camino de la Rá para encarar hacia Turruncún, tomar la pista del monte y avanzar hacia la Vacaliza. En el horizonte de las miradas, siempre la rocosa cumbre.

A medida que avanzaban los kilómetros y las horas, el sol fue tomando la mañana e invitando a los andantes a desprenderse de las ropas que les abrigaron en la primera hora. Eso sí, el buen ambiente y la convivencia eran el nexo de unión entre los que subían en grupo. Otros preferían hacerla en solitario o en pareja.

Tras los avituallamientos, esperaba la cumbre rocosa, adonde llegaron la mayoría. Después, el regreso. Y una comida popular en el parque del Cidacos para reponer fuerzas y compartir experiencia.