«Nuestras mujeres se respetan»

Cientos de vecinos llenaron la Puerta Munillo para mostrar su repulsa a las agresiones. :: E.p.

Unas 1.500 personas muestran en Arnedo su repulsa contra las agresiones machistas

E. PASCUAL

«Nuestras mujeres y nuestras jóvenes no se tocan... se respetan». Ante cerca de 1.500 personas, fue la llamada y el alegato que lanzó ayer el alcalde arnedano, Javier García, en la concentración convocada en la céntrica Puerta Munillo por el Ayuntamiento como repulsa a toda violencia contra la mujer, tras la denuncia por agresión presentada en la madrugada del sábado al domingo por una joven de 17 años.

Con un detenido de 25 años en prisión y sin fianza, según decretó el juzgado de Calahorra, el Consistorio de la ciudad del calzado convocó en el mediodía de ayer a sus vecinos para que se solidarizaran con la víctima y para mostrar el rechazo a cualquier violencia. «Aunque decir esto hoy es complicado, Arnedo es una ciudad segura, con una tasa de criminalidad muy por debajo de La Rioja o España -expuso el primer edil llamando a la serenidad y a la tranquilidad-. Pero no estamos vacunados para que no ocurran situaciones que nos perturban».

En busca de esa prevención, García llamó a los ciudadanos a unir fuerzas a las administraciones públicas, las fuerzas de seguridad y el poder judicial para frenar la violencia «en cuanto veamos un atisbo». «Bien sea en la violencia contra la mujer, en el acoso juvenil... tenemos que inculcar valores de respeto y convivencia desde las familias», pidió.

Entre los cientos de arnedanos reunidos, con representantes municipales y regionales de los diversos partidos políticos, muchos jóvenes. Y entre ellos, muchos vestidos con el atuendo de quintos, una tradición arnedana que, como símbolo de no rendirse ante la violencia, quisieron continuar ayer con normalidad. Varias de esas portaban carteles con frases como 'A mí no me falta ropa, a ti te falta educación', 'Y si un día no me ves más, haz la revolución por mí y por todas las demás' o 'Nos quitaron tanto que nos quitaron el miedo'.

Una de esas jóvenes, vestida de quintos, Alicia Cordón Soldevilla, tomó el micrófono para mostrar el apoyo a la joven denunciante y a sus familiares y cercanos. «Estamos hartas de oír cada día que una compañera ha sido violada, agredida, humillada o, incluso, asesinada. Estamos cansadas de tener que volver con miedo a nuestras casas, de tener que pedir que nos acompañen, de tener que aguantar halagos que para nosotras no lo son, de tener que aguantar insultos por nuestra manera de vestir», lamentó.

En este punto, Cordón llamó a las mujeres que sufren el maltrato día a día a «romper las cadenas» desde el primer maltrato. «No podéis vivir con miedo por un miserable que no os trata como merecéis», clamó antes de que cientos de sus vecinos le secundaran con una ovación.

 

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