Fallece don Luis, el cura de Arnedo

Fallece don Luis, el cura de Arnedo

Luis María Cuevas ejerció como sacerdote en Arnedo durante casi medio siglo

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Siempre con su sotana negra, con el periódico bajo el brazo y una sonrisa permanente en el saludo. Así recordarán los arnedanos a don Luis, que ha fallecido a los 81 años de edad después de dedicar casi medio siglo de servicio a la ciudad del calzado.

Catón de nacimiento, los arnedanos le adoptaron pronto. Luis María Cuevas entró en el seminario a los 11 años, para ordenarse sacerdote el 27 de mayo de 1961. A los siete años de sacerdocio, el párroco entonces de Arnedo, Eliseo Lerena, le mandó llamar en 1968 para atender las necesidades de un Arnedo de creciente actividad por el desarrollo industrial, sobre todo para poner especial énfasis en los jóvenes. Desde su entusiasta juventud, don Luis se hizo cargo del Club Juvenil Isasa, fomentó la Adoración Nocturna, las visitas a enfermos y promovió la creación del Orfeón Celso Díaz para amenizar la celebración de las misas.

También activó la obra social a través de Cáritas, con un cambio de filosofía orientándose al enseñar a pescar a través de formar en los talleres de guarnecido, de cosido o del mueble, en los últimos lustros enfocados sobre todo a los emigrantes y familias en riesgo de exclusión social por la crisis. También a través de Cáritas promovió el homenaje al anciano y, continuando el ejemplo de Eliseo Lerena, los viajes. Si su mentor organizaba excursiones a Valvanera, Santiago de Compostela o Lourdes, don Luis amplió horizontes y fueron multitudinarios sus viajes a Roma, Turquía, Egipto o Rusia para fomentar la convivencia, además de las excursiones con emigrantes a las playas de San Sebastián o Castro Urdiales.

Los arnedanos llevan a hombros a don Luis, su cura durante medio siglo, a la iglesia de San Cosme y San Damián a su funeral en cuerpo presente.
Los arnedanos llevan a hombros a don Luis, su cura durante medio siglo, a la iglesia de San Cosme y San Damián a su funeral en cuerpo presente. / Ernesto Pascual

Amante de las tradiciones, tuvo un papel fundamental en revitalizar el hermanamiento entre arnedanos y navarros alrededor del Rosario de la Aurora y el Robo de los Santos en el día grande de las fiestas patronales, además de participar efusivamente en encierros o, por ejemplo, la recuperación de la romería de San Marcos y la Virgen de Hontanar.

En el 2011, los arnedanos se volcaron en la celebración de sus bodas de oro sacerdotales, con emocionantes actos como la publicación de su biografía a cargo de José Luis Bárbara Urruticoechea, la inauguración de una escultura en su honor frente a las casas de San Vicente de Paul dando nombre a la zona como glorieta de don Luis María Cuevas o un festivo homenaje que le dispensaron los auroros navarros y riojanos el 4 de junio por las calles de la ciudad y, en la noche, sobre el escenario del Teatro Cervantes.

En los últimos años, ha descansado en la residencia del Hogar Sacerdotal de Logroño, donde siempre ha tenido visitas arnedanas y catonas. Por igual, también aprovechó alguna romería de San Marcos o la celebración de los santos patronos para visitar a sus vecinos.

Desde la iglesia de San Cosme y San Damian de la localidad riojabajeña se ha programado para este domingo a las 17.00 horas una oración ante el cadáver del sacerdote en el tanatorio Mémora-Arnedo. Para el lunes, mientras, está prevista la misa con cuerpo presente en la propia iglesia (12.00 horas) y a continuación se procederá a la conducción al cementerio de Autol.

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