Fallece el empresario Teodoro Jiménez, de Autobuses Jiménez

Teodoro Jiménez, durante el acto de entrega de la Medalla de Oro de La Rioja./L. R.
Teodoro Jiménez, durante el acto de entrega de la Medalla de Oro de La Rioja. / L. R.

El arnedano, Medalla de Oro de La Rioja en el 2006, ha muerto este domingo a los 93 años

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

En el día de su festividad, La Rioja ha despedido este domingo a uno de sus vecinos ilustres, a uno de los que han ayudado a tejer sus hilos de comunicación y convivencia, a Teodoro Jiménez, empresario y motor fundamental durante décadas de Autobuses Jiménez y de su expansión.

Viudo y con dos hijos, Teodoro Jiménez ha fallecido a los 93 años de edad, provocando la noticia las condolencias y recuerdos de todos los arnedanos. Así se expresaron a la familia en el Tanatorio Virgen de Vico, desde donde tendrá lugar esta tarde, desde las 18.30 horas el responso en la iglesia de San Cosme y San Damián para oficiar el funeral después de la conducción, a las 20 horas en la iglesia de Santo Tomás.

Nacido en Arnedo en 1883 por el matrimonio Melchor Jiménez y Elvira Sáenz, lo que hoy es Grupo Jiménez surgió para realizar servicios a bordo de carros tirados por caballos entre una ciudad que entonces ni imaginaba que hoy sería la capital del norte del calzado y la estación de ferrocarril de Féculas.

Desde esos orígenes humildes, con cambios de caballos en El Villar de Arnedo para no agotarlos, Teodoro y Juan francisco Jiménez Arrecubieta fueron a lo largo de los años 70 y 80 del siglo XX, desde su tercera generación, los artífices de la expansión de Autobuses Jiménez y su crecimiento por todo el país. A pesar de la falta de estudios, los dos hermanos se repartieron los papeles dentro de la empresa para hacerla más grande, asumiendo Teodoro el de gerente. Y lo lograron gracias al talento, tesón y sacrificio, representando al emprendedor característico de esas décadas del siglo XX, firmemente apuntalados sobre su esencia familiar y de su tierra, dejando a ambas parte de su vida.

Presentándose como clave la adquisición de Logroza para afianzar Autobuses Jiménez, el crecimiento de la empresa fue de la mano siempre de su apego e identidad con su tierra, colaborando con decenas y colectivos de Arnedo y La Rioja en viajes, excursiones o cualquier llamada que les requería. Como ejemplo, la cordial relación existente siempre entre dueños y empleados y los propios vecinos, a los que tantos conductores o cobradores dedicaban su tiempo entre viaje de Logroño a Arnedo y viceversa para cumplir encargos o recados.

Con más de 200 vehículos, la empresa hoy se dedica al transporte público de viajeros por carretera en el ámbito urbano e interurbano tanto en su modalidad regular o de línea y el discrecional. Y sigue manteniendo esa identidad de empresa familiar y local. Hoy, uno de sus dos hijos, Juan Ignacio Jiménez, sigue al frente de la empresa.

Como «un reconocimiento a la empresa familiar, uno de los motores esenciales de la región», y de la que los hijos de Teodoro Jiménez representan su cuarta generación, el Gobierno de La Rioja otorgó a la compañía Autobuses Jiménez en el 2006 la Medalla de La Rioja, la máxima distinción que entrega la Comunidad Autónoma.

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