El empuje de los locos bajitos

El pasacalles de los Lubumbitas y sus familias avivó el ambiente de mediodía. /Ernesto Pascual
El pasacalles de los Lubumbitas y sus familias avivó el ambiente de mediodía. / Ernesto Pascual

Los arnedanos afrontan este miércoles la última jornada de sus fiestas por San Cosme y San Damián

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Hay un momento en toda fiesta en el que las fuerzas comienzan a flojear; que aunque la cabeza quiera, el cuerpo empieza a pedir descanso. Suele ocurrir cuando el camino recorrido es largo y la meta empieza a estar próxima. Pero en ese momento, aparecen esos locos bajitos a los que cantaba Serrat para recordar a sus mayores que todavía hay pelota con la que jugar. Que todavía hay fiestas.

La ciudad del calzado se ha asomado este martes a su sexta jornada de celebración por sus patronos, San Cosme y San Damián. La penúltima. Y aunque muchos todavía tenían fuelle, los pequeños de la casa volvieron a ser el motor que dirigió y alimentó el ambiente en las calles arnedanas.

Un recortador herido

Aunque los huecos dejados por las ausencias laborales, estudiantiles o vacacionales tanto en las gradas como detrás de los maderos eran ya este martes más ostensibles que el lunes, cientos de personas disfrutaron de la primera cita festiva, la suelta de reses bravas. Y aunque transcurrió con normalidad, dejó un susto: un recortador navarro resbaló ante la res, que lo volteó con la mala suerte de golpearse con la cabeza. La inflamación en la sien fue instantánea, siendo trasladado al centro de salud.

A pesar de algún susto, los recortadores retaron a las reses en las calles y en el Arnedo Arena.
A pesar de algún susto, los recortadores retaron a las reses en las calles y en el Arnedo Arena. / Ernesto Pascual

La suelta de vacas, novillos y capones continuó mientras los arnedanos apuraban almuerzos. Le dio el relevo la suelta en el Arnedo Arena, donde también fueron evidentes los muchos asientos y filas de hormigón libres. El inicio del octubre laboral y estudiantil y las buenas temperaturas para aprovechar ofertas en la playa han jugado en contra de las fiestas arnedanas. Eso sí, quienes se han quedado, lo han hecho para darlo todo.

De nuevo, los niños se entregaron para ayudar a Gorgorito a proteger a la princesa Rosalinda de los malos en la plaza Nuestra Señora de Vico. Tras el coreado 'Té, té, té... té chocolate y café', daba inicio uno de los pasacalles más entrañables de las fiestas, el de los Lubumbitas. La cantera infantil de la peña Lubumbas alzaba las pancartas y tomaba las calles acompañados de los personajes de las películas 'Toy Story' y de la charanga Makoki, El Can y su grupo Vela interpretando un clásico infantil detrás de otro. Recorrieron el centro hasta fotografiarse en las escalerillas de Santo Tomás y, ellos mismos, repartir la degustación de calamares a la romana en su sede con gran ambiente. De zurracapote era la que repartía la Asociación Amigos de Arnedo en su sede y de suelas de jamón la de La Chispa en la Puerta Munillo mientras la charanga La Muralla imprimía la música. A la par, con el centro en total ebullición, otros niños volvían a retarse ante el estirado mayo.

El concurso del mayo volvió a reunir a decenas de niños.
El concurso del mayo volvió a reunir a decenas de niños. / Ernesto Pascual

La tarde también ha sido para los pequeños, con clase de baile en La Chispa y espectáculo infantil en la Lubumbas.

Las degustaciones de chorizo en Lubumbas y de patatas bravas en la Tao para reponer fuerzas y encarar la última noche. Hay que terminar de darlo todo. Para las carcajadas, 'Gag movie' con Yllana en el Cervantes; para los bailes, el grupo Vulkano y su espectáculo en la carpa. Y las fiestas en las peñas.

La Chispa repartió suelas de jamón en la Puerta Munillo
La Chispa repartió suelas de jamón en la Puerta Munillo / Ernesto Pascual

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