Un corazón de 125 años

La directora del colegio, sor Concepción Cob, recibió una placa de manos de Ceniceros. /Ernesto Pascual
La directora del colegio, sor Concepción Cob, recibió una placa de manos de Ceniceros. / Ernesto Pascual

Arnedo homenajea la labor de las Hijas de la Caridad

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

En 1893, viendo cómo decaía el servicio en el hospital, el entonces alcalde de Arnedo Francisco Herrero solicitó la ayuda de las Hijas de la Caridad en la ciudad. En aquel año, cuatro hermanas de la comunidad respondieron a la llamada del Ayuntamiento y llegaron a Arnedo. Hoy, después de 125 años de labor, las Hijas de la Caridad y la localidad de Arnedo celebran su presencia.

Con lleno total y emoción en sus butacas, el Teatro Cervantes acogió en la noche del viernes el acto de inauguración de esta celebración que se extenderá durante todo el año. En la cita participaron representantes regionales, encabezados por el presidente José Ignacio Ceniceros, municipales y eclesiásticos. El acto de apertura se repitió en el mediodía de ayer con un encuentro entre familias y alumnos en el patio del colegio Sagrado Corazón, compartiendo una fiesta que tendrá citas cada mes este curso.

Cuando llegaron hace 125 años, a un Arnedo con unas necesidades difícilmente imaginables hoy, las cuatro hermanas se dedicaron primero a la atención y cuidados de enfermos en el hospital y, poco después, a la educación a la infancia, comenzando por el parvulario y la escuela dominical de alfabetización, sobre todo a las niñas que habían dejado los estudios para ocuparse de la casa. También se ocuparon de visitar a los más desfavorecidos y desprovistos, creando los primeros servicios sociales.

En aquella primera escuela junto al hospital, en la zona del actual cuartel de la Guardia Civil, la huella de esa labor pronto se sintió: el aumento de la alfabetización entre los vecinos de todas las edades como las clases nocturnas para obreros, y sobre todo entre los niños, fue notable. Hoy, su presencia es también destacable con un colegio que entró en funcionamiento en el curso 1975-1976 y que en el actual educa a más de 700 alumnos, como el público pudo disfrutar en un documental lleno de recuerdos.

«Es nuestro agradecimiento a todas las Hijas de la Caridad que de manera audaz y valiente han transmitido el espíritu de San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac durante este tiempo -expresó sor Concepción Cob, directora del colegio-. Deseamos seguir siendo testigos de los valores con la misma fuerza de ayer para construir una sociedad más humana, justa y solidaria». Como reconocimiento a esa labor, se llevaron la ovación de los arnedanos y una placa conmemorativa entregada por el presidente de La Rioja, José Ignacio Ceniceros.

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