Clases para aprender y divertirse

Los grupos trabajan por edades y con monitores en diversas actividades, como manualidades./Ernesto Pascual
Los grupos trabajan por edades y con monitores en diversas actividades, como manualidades. / Ernesto Pascual

La Escuela de Verano de Arnedo bate el récord de participación con 176 niños de 3 a 9 años

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Se levantan todos los días con ganas de ir al colegio. Y eso que están de vacaciones. Será porque saben que al atravesar el umbral de las aulas del colegio público La Estación les esperan juegos, aventuras y conocer y compartir con nuevos amigos. Porque, aunque igual no son conscientes, saben que van a aprender jugando, disfrutando.

Son los participantes de la Escuela de Verano del Ayuntamiento de Arnedo, que en esta edición ha batido su récord de asistencia, con 176 niños entre 3 y 9 años, creciendo respecto a los 161 del año pasado, que ya eran, de por sí, otro récord. «Es un servicio básico para alargar la actividad de los niños tras el curso escolar y que se realiza con éxito, pues confían en él cada vez más familias», expresa el alcalde arnedano, Javier García, tras cursar visita junto a la concejala de Juventud, Sandra Rodríguez. En este punto, el primer edil señala la conveniencia para las familias de que los niños mantengan la disciplina de aprendizaje y horarios también en época vacacional.

La empresa Arquisocial desarrolla las actividades con diez monitores coordinados por Marta Argaiz y la aportación de ocho voluntarios -siete de ellos en prácticas por el curso de monitor de ocio y tiempo libre-. Repartidos en ocho grupos por edades, la primera opción de la Escuela es el aula de madrugadores con juego libre, de 8.45 a 10.15, instaurada como novedad el pasado año y ya consolidada.

Desde las 10.15 de la mañana y hasta las 13.15 tiene lugar el programa de la Escuela: matemáticas, lengua, educación vial y en valores, juegos, experimentos, inglés, manualidades y patio. Los ocho grupos van rotando de una a otra actividad en cada cambio de hora. Además, los niños también comparten aprendizaje en diversas visitas, como al parque de bomberos, a Cruz Roja o a empresas como de gráficas y conserveras. Con opción de inscribirse por quincenas, y tras abrir puertas el 1 de julio, la Escuela de Verano continuará con su actividad hasta el 30 de agosto.

«El aumento de participantes es la recompensa al trabajo bien hecho desde el cariño con los niños», valora la edil de Juventud, Sandra Rodríguez. Ante ese crecimiento en participantes, los responsables municipales anotan la necesidad de mejorar instalaciones y actividades.