Arnedo mantiene la ajada bajo la lluvia

Los arnedanos compartieron su peculiar receta de asar en la brasa los huevos frescos y los huevos. /Ernesto Pascual
Los arnedanos compartieron su peculiar receta de asar en la brasa los huevos frescos y los huevos. / Ernesto Pascual

El XVI Día del Ajo Asado se sobrepuso a las inclemencias del tiempo y compartió la costumbre con un gran ambiente

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Una tradición es una tradición. Y ni la lluvia puede con ella. Por ello, superando la esperada lluvia, los arnedanos compartieron en el mediodía de ayer con cientos de invitados y visitantes su almuerzo o merienda más popular: una ajada.

Eran las 7 de la mañana y los integrantes de la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo mantenían una primera reunión. Los peores augurios tomaban forma de nubarrones grises con ganas de descargar. «Hemos decidido seguir adelante», sonreía el presidente de la asociación organizadora del Día del Ajo Asado, José María Martínez de Quel.

Querían que la edición del 2012 siga quedando en el recuerdo como la única que la meteorología ha obligado a aplazar al sábado. Y lo consiguieron a base de trabajo pertinaz y dedicación sacrificada.

Los 80 voluntarios se mostraron firmes y prepararon los 8.500 ajos y 2.125 huevos para asar

Pasadas las 8 de la mañana daban fuego a la gran hoguera alimentada de 500 gavillas de sarmientos y un remolque de cepas de vid. El cielo respetaba. «Con el fuego ya hecho, nadie nos para», asentía Martínez de Quel. Y el ejército con 80 voluntarios a título particular -muchos vinculados con colectivos con los que el Casco Antiguo colabora durante todo el año- se organizaban para preparar la gran degustación: limpiar las barbas de los 8.500 ajos frescos, retirar las brasas del fuego para asar los ajos y los 2.125 huevos, vigilarlos para retirarlos cuando estuvieran en su punto, volver a limpiarlos para enfundarlos en la ración a repartir...

Sobre las 10 de la mañana la amenaza de la lluvia se hacía realidad. Los voluntarios no cejaron su labor bajo las carpas dispuestas para facilitar su labor. El Día del Ajo Asado estaba en marcha. Y a las 11, media hora antes de su inicio, ya había visitantes saboreando los primeros ajos asados en otras de las carpas. A la par, el primer grupo salía a visitar las cuevas de los Cien Pilares.

Como un guiño a su persistencia e ilusión, la lluvia marchaba a las 11.30 h. Desde entonces, el ambiente en la Puerta Munillo fue espléndido. Como en todo buen almuerzo arnedano. Como en toda ajada.