Arnedo goza de sus fiestas de cabo a rabo

La Asociación Toro en la Calle culminó la celebración de su décimo aniversario colocando el 'manto de Arnedo' a un astado en la suelta de la mañana de este miércoles. /Ernesto Pascual
La Asociación Toro en la Calle culminó la celebración de su décimo aniversario colocando el 'manto de Arnedo' a un astado en la suelta de la mañana de este miércoles. / Ernesto Pascual

Los arnedanos despiden en medio de un gran ambiente las celebraciones por los patronos San Cosme y San Damián

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Con fuego y un estallido comenzaron. Y con fuego y una traca final finalizaron este miércoles. Siete días después, en el mismo lugar, la plaza Nuestra Señora de Vico, cientos de arnedanos se despidieron de sus fiestas por San Cosme y San Damián. Cientos de arnedanos se dijeron entre ellos lo mismo que a los navarros cuando intentan robar los santos: hasta 'autraño'.

Hay fechas esperadas porque traen la felicidad, como el 26 de septiembre. Y otras también marcadas porque son el regreso a la normalidad, lejos del oasis alegre que suponen las fiestas patronales. Por ello, antes de esa traca final, las peñas entonaron el 'Pobre de mí' con la vista ya puesta en la cuenta atrás hacia las siguientes.Y este jueves es el día en que los blancos, rojos y verdes que han ocupado las calles estos días llenarán los lavaderos y tendederos de la ciudad.

La primera cita del día comenzaba con la colocación del 'manto de Arnedo' a un toro. Como miembro de la Asociación Toro en la Calle, en pleno décimo aniversario, Alberto Igea fue el encargado de soltar su soga. Desde ahí, una suelta de hora y media de vacas, capones y novillos, finalizada con una de becerras para los muchos niños y adolescentes que la esperaban y una de toros hinchables.

Tras la aventura con Gorgorito acompañado de cientos de niños y familias, las peñas ponían sabor al último vermú: gulas con la Lubumbas, panceta con la Tao, setas con La Chispa, zurracapote en la Asociación Amigos de Arnedo. Las calles volvieron a llenarse. Y aunque la temperatura bajó e invitaba a buscar más el sol que la sombra, las comidas en cuadrilla condujeron a una tarde que, tras la novillada, entonó el final. Comenzó la cuenta atrás.