El último día festivo del año

Quites. Las reses atraviesan la calle Tudela./Ernesto Pascual
Quites. Las reses atraviesan la calle Tudela. / Ernesto Pascual

El encierro matutino, un cuentacuentos y un concierto cerraron las fiestas del Burgo

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Como la aldea de los cómics poblada por irreductibles galos, los alfareños se asomaron ayer al lunes sabiendo que era jornada festiva, no como en tantas localidades vecinas de La Rioja y de la ribera navarra.

Después de haber honrado el domingo a su patrona, la Virgen del Burgo, despertaban al lunes sabiendo que era menos lunes por ser festivo. Sin tener que ir a fichar, con la mochila al colegio o estrenar el instituto. Pero también conscientes de que era su último día de fiestas en el año, después de haber gozado en mayo las de Primavera, las patronales del 14 al 20 de agosto y, por último, éstas en honor a la patrona como manda la tradición.

Asumiendo ese aire lúdico, los alfareños se tomaron como tal la jornada desde el inicio. Así, decenas de cuadrillas disfrutaron de estupendos almuerzos para coger fuerzas para la jornada, como en la cafetería del polideportivo municipal, Los Pantanos.

A mediodía, la cita les congregaba a todos en la tercera y última suelta de reses bravas. Con el recuerdo de las fiestas del 2018, en la que estos encierros por el bifurcado trazado con el eje de la calle Tudela dejaron cuatro cogidos, la de ayer resultó limpia, como las dos anteriores en sábado y domingo. Carreras, recortes, quiebros, reses que se colaban en bajeras abiertas... Diversión sin heridos.

En la tarde, los niños disfrutaron de un cuentacuentos en la Central y todos de un concierto de jazz para cerrar estas fiestas.