Tutores contra el acoso y la ley del silencio

Una gincana permitió a los alumnos trabajar como equipo. :: i.g.b./
Una gincana permitió a los alumnos trabajar como equipo. :: i.g.b.

Tutoría entre Iguales (TEI) plantea la creación del alumno tutor de 3º de ESO para atender a los recién llegados de 1º

ERNESTO PASCUAL

«Vamos a contar con ellos para acabar con la ley del silencio». Es el propósito que se plantea la dirección del instituto alfareño Gonzalo de Berceo al implantar el programa Tutoría entre Iguales (TEI), una iniciativa de innovación educativa propuesta por el ministerio de Educación, Cultura y Deportes para luchar contra el acoso escolar y favorecer la convivencia en los centros con los propios alumnos como activadores.

Ante la heterogeneidad de su alumnado tanto en edades, que en este curso tiene de 11 a 43 años, como de procedencias, el IES Gonzalo de Berceo siempre ha apostado por programas que atiendan la diversidad, como aquellas pioneras jornadas interculturales. Y dando continuidad a su exitosa 'aula de convivencia', se suman a esta Tutoría entre Iguales que ha tenido una magnífica aceptación.

«Es primordial la convivencia para construir sociedad y, también, para mejorar el rendimiento educativo», explica María Milagro, coordinadora del instituto.

Tras conocer el programa en una reunión en Logroño con su creador, Andrés Bellido, el centro lo incorporó el pasado curso, el segundo implantado en La Rioja, con la formación de su profesorado. En este curso 2018-2019 le ha dado forma con los alumnos de 1º y 3º de Secundaria, que han respondido de forma entusiasta y prácticamente unánime.

La TEI plantea la creación de la figura del alumno tutor, que asumen los de 3º de ESO para guiar, escuchar y atender a los de 1º, recién llegados este curso al instituto.

La necesidad del programa parte de los datos del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa, que apunta que el 14% de los alumnos de Secundaria sufre acoso escolar en mayor intensidad que la que viven el 20% de los alumnos de Primaria. Entre los de ESO, el acoso procede al 43% de compañeros de clase y al 70% del alumnado de la misma edad. Ese estudio apunta que la víctima pide ayuda en el 60% de los casos a sus amigos y sólo el 14% confía en su familia y el 10% en el profesor, mientras que el 16% calla.

«¿Quién conoce mejor el problema? Los compañeros de clase», cuestiona Reyes Lamata, orientadora del instituto alfareño. Desde ahí, la compañía del tutor de 3º da referencia y seguridad a los de 1º. Y autoestima a ambos. «Les encanta sentirse responsables del clima del centro y se sienten con la confianza de verse empoderados», describe.

Ante la llamada del centro han sido más los voluntarios para ser tutores que el medio centenar de alumnos de 1º. Para prepararlos, el centro les ha dado sesiones de información y sensibilización sobre la convivencia, el conflicto y la violencia. «Toman conciencia de las condiciones de la violencia y se sorprendieron de que poner motes es una de ellas», cuenta Lamata.

Después, tocaron las sesiones de cohesión y de conocimiento entre tutor y tutorizado, como una entrevista personal o una gincana de orientación en equipo. «El tutor tiene que estar pendiente de su tutorizado, mostrarse accesibles para que les cuenten sus dificultades, fijarse en su comportamiento con la idea de prevenir el maltrato entre iguales... Así, los de 1º tienen un referente y se sienten más seguros», describe la orientadora. El programa continuará el próximo año. En dos cursos, el cien por cien del alumnado estará implicado y habrá cambiado la mirada contra el acoso.

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