La CHE traslada 18.000 m3 de gravas de la isla del Estajao para recuperar su defensa

El soto y el mazón de los pozos están siendo restituidos. /Ernesto Pascual
El soto y el mazón de los pozos están siendo restituidos. / Ernesto Pascual

La actuación requiere el acondicionamiento de un paso provisional para la maquinaria, levantado sobre unos grandes tubos colocados en el río

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

La panorámica de los Sotos del Estajao cambia durante estos meses. En el marco de las obras de emergencia del 2018 que acomete la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) tras la crecida extraordinaria del 13 de abril, las máquinas han regresado a uno de los espacios más frecuentados en la reserva natural de los Sotos del Ebro.

De las 75 actuaciones señaladas por la CHE en el tramo alfareño del Ebro, la del soto del Estajao es por su magnitud y visibilidad ante los paseantes, tanto vecinos alfareños como visitantes y turistas, la que más ha llamado la atención. Y en parte es por la sorpresa de ver al río más caudaloso de la península entubado en parte de ese cauce. Semanas atrás, la enorme y potente maquinaria colocaba sobre el cauce grandes tubos de hormigón sobre los que se ha habilitado con gravas un paso provisional.

Con el pertinente informe medioambiental, la CHE describe que este paso provisional sirve para que la maquinaria tome las gravas y de la isla surgida en la margen izquierda y las lleve hasta la derecha para alimentar y fortalecer la gran rotura que sufrió el mazón unos metros antes de los pozos de captación del municipio en abril.

La medida tiene un carácter provisional a la espera de la definición del Ebro Resilience

Recordemos que, a lo largo del invierno, el choque de las aguas contra la margen derecha fue erosionando y mordiendo la defensa, en una zona próxima a los pozos de captación. Ante este deterioro, y como prevención por si venía una crecida extraordinaria, el Ayuntamiento acometió el refuerzo posterior del mazón entre marzo y abril, para lo que destinó 300.000 euros. Finalmente, la crecida extraordinaria llegó, alcanzando los 2.600 metros cúbicos por segundo. Ésta terminó de devorar el mazón original y comenzó a atacar el refuerzo levantado a su espalda. Pero éste aguantó, defendiendo los pozos de captación.

Con el objetivo de que la actuación esté terminada para diciembre, como el resto de las de emergencia definidas este año, la previsión de la CHE es mover 18.000 metros cúbicos (el equivalente a 7 piscinas olímpicas) de gravas aproximadamente de la isla donde se han acumulado, estrechando el cauce del río, hasta la margen derecha. Según relata la CHE a este periódico, estas gravas servirán para restituir el soto a los pies del mazón que se llevó el río a lo largo del invierno tras recuperarlo en otoño del 2015. A la par, ha colocado rocas para formar la escollera de defensa prevista en la actuación. Después, el mazón se restituirá con zahorra y se plantarán diversas especies, como hizo en el 2016.

Desde el apellido «de emergencia», estos trabajos tienen un carácter provisional a la espera de los planteamientos de retranqueo de los mazones que apunta el proyecto Ebro Resilience en el tramo del Ebro en Milagro y Alfaro.