La reconstrucción del mazón del Ebro en el Estajao se refuerza con la escollera de gravas

La falta de precipitaciones en estas semanas permite observar las curvas del Ebro en el Estajao y la acumulación de gravas en la isla central. :: /Ernesto Pascual
La falta de precipitaciones en estas semanas permite observar las curvas del Ebro en el Estajao y la acumulación de gravas en la isla central. :: / Ernesto Pascual

El bajo nivel de las aguas por la falta de lluvias permite observar los trabajos de protección en las defensas

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Transcurren las semanas, los meses de este invierno con apariencia de primavera. Con un sol con temperaturas preocupantemente altas para estas zonas del calendario. Y sin apenas lluvias.

Con este anómalo escenario fruto del cambio climático, ni las lluvias ni las nieves están alimentando durante este invierno el caudal del río Ebro a lo largo de su recorrido norteño. Ante este panorama, el río más caudaloso de España discurre inusualmente bajo en el tramo por el que saluda su salida por La Rioja Baja. Según el Sistema Automático de Información Hidrológica de la cuenca del río Ebro, salía de La Rioja a mediodía de ayer con un caudal de 121 metros cúbicos por segundo y una altura de 2,30 metros.

Son los datos que desprende el medidor en la estación de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) en su estación en Castejón. Y que se han ido repitiendo y compartiendo aguas arriba en Alfaro a lo largo de las últimas secas fechas.

Son números muy alejados de los 1.911 metros cúbicos por segundo y 6,87 metros de nivel que contó el paso del Ebro por Alfaro en la crecida vivida el 25 de enero pasado, fruto de las lluvias y del deshielo de aquellas fechas.

Esa crecida fue la primera prueba para las defensas reconstruidas por la CHE en los últimos meses en el tramo del Ebro alfareño del Soto del Estajao, uno de los más transitados por los vecinos de la zona y crítico por ser el que protege los pozos de captación del municipio.

El bajo nivel de las aguas permite al paseante por la zona observar el resultado de toda la actuación desarrollada, que requirió durante semanas la presencia de gran maquinaria para el movimiento de tierras y reconstrucción del mazón, dañado por la crecida histórica del 13 de abril del 2018.

Dentro de la tipología de actuaciones de protección, los trabajos rehicieron la defensa a lo largo de la margen derecha afectada, que se había visto visiblemente devorado a lo largo de varias decenas de metros, socavándose en su base. Para reducir el impacto de las aguas contra la mota, la bajada de las aguas deja a la vista la escollera que se alimentó con gravas de la isla de sedimentos que ocupa el otro margen del cauce.

Cuando llegue la época adecuada, la escollera verá plantar vegetación que servirá también para frenar el impacto de las aguas.

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