Desde el picado de la calles hasta el adoquín de las aceras

Cada vez que los trabajos llegan a una nueva calle o a un nuevo tramo, la primera máquina en comenzar su labor es la que pica la antigua superficie. Tras ella, los operarios retiran en 'dumper' ese hormigón a un solar, donde es molido para después reutilizarse como nueva zahorra en el relleno de las calles. Tras retirar el material viejo y sanearlo se repone con grava reciclada, los operarios abren las zanjas para renovar las redes de agua, de fecales y pluviales y de diversos suministros de servicios. En este punto, los vecinos valoran las numerosas arquetas que se están habilitando y acoplando. La recta final de los trabajos en cada calle llega con la marca de los bordillos que dividirán la vía de las aceras. En su posterior adoquinado, utilizan baldosas de distintas texturas para facilitar el paso de invidentes.