Graccurris a vista de dron

Los asistentes a la actividad pudieron sobrevolar el yacimiento romano a vista de dron gracias a las gafas conectadas a su emisión./Ernesto Pascual
Los asistentes a la actividad pudieron sobrevolar el yacimiento romano a vista de dron gracias a las gafas conectadas a su emisión. / Ernesto Pascual

El equipo encargado de las excavaciones innova con una visita aérea al yacimiento para socializar y compartir su riqueza | La empresa que ofertó la actividad es la única en el mundo que conjuga patrimonio y tecnología con 30 gafas conectadas

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Sobre un antiguo asentamiento celtíbero, cuyos sus restos remontan su historia hasta el siglo VIII antes de Cristo, Graccurris fue en el 179 a.C. la segunda fundación romana en su llegada a la península ibérica después de Itálica. Los primeros alfareños vivieron sobre esos cerros de las eras de San Martín próximos a los obsequios de las huertas de los ríos Alhama y Ebro hasta la Alta Edad Media, sobre el siglo X d.C., cuando buscaron refugio a las espaldas del monte La Plana.

Un buen puñado de siglos después, los alfareños del XXI se asomaron ayer a través de las nuevas tecnologías a ese lugar donde se asentó su historia durante casi 2.000 años. Dentro de las actividades culturales propuestas por la empresa Qark Arqueología con el objetivo de socializar y promocionar los yacimientos en esta nueva campaña de excavaciones, un centenar de vecinos disfrutó de la iniciativa 'Arqueovuelos in situ'. Es decir, pudieron observar el yacimiento y sus alrededores a vista de dron a través de unas gafas conectadas que proyectaban lo que captaba.

«Nuestra idea parte de los trabajos que realicé en la catedral de Vitoria, hito en socializar y poner en conocimiento los procesos de intervención y restauración con el lema 'Abiertos por obras' de la mano de Agustín Ezcárate», explicaba ayer el arqueólogo José Manuel Torrecilla. Desde esa idea, esa novedosa actividad contó ayer con el equipo de la firma madrileña 'Aqueovuelos in situ', de Alcalá de Henares que, junto a la empresa Pequeños Arqueólogos, son los únicos en el mundo que realizan este vuelo retransmitido en directo con hasta 30 gafas conectadas al mismo tiempo.

Un centenar de vecinos pudo disfrutar de una vista diferente de la ciudad romana

«Parece que volamos nosotros», admiraba ayer una participante en uno de los cinco turnos programados al despegar el dron. Inspirados en las carreras de drones, los arqueólogos y pilotos de estos aparatos Miguel Fernández Díaz y Marta Cuesta guiaron esta visita a través de la mirada de dron asistidos por los arqueólogos expertos en Graccurris José Manuel Torrecilla y Toño Aguirre.

«Conjugamos tecnología, innovación y patrimonio», sumaba Fernández al poner el dron a 80 metros de altura retando al viento que azotaba el soleado mediodía otoñal. El resultado fue una satisfacción general entre el centenar de los que disfrutaron de esta actividad. Porque recorrieron Graccurris de una forma diferente, como la excavación actual en casas medievales islámicas del IX, la calle que conducía a los tres templos romano, la piscina ritual de 40 metros de lado que adornaba su entrada o los restos de casas y patricios romanos...