Graccurris, diecisiete siglos de civilización

Trabajadores sobre una vivienda altomedieval. :: E.p./
Trabajadores sobre una vivienda altomedieval. :: E.p.

La campaña de excavación en las eras de San Martín concretan, con su piscina y sus viviendas, las etapas del asentamiento

E. PASCUAL

«Ha funcionado y los escalones respiran», sonríe José Manuel Torrecilla. Es uno de los pilares sobre los que se asienta la satisfacción del equipo investigador de los yacimientos de las eras de San Martín al concluir esta campaña de excavaciones y consolidación de estructuras.

Estos yacimientos guardan 17 siglos de vida de los antepasados alfareños, desde el VIII a.C. hasta el IX d.C. Restos celtíberos, romanos, visigodos y árabes se guardan en sus estratos. Entre ellos, un tesoro, la piscina ritual de al menos 60x40 metros que bañaba el frontal de los tres grandes templos de la romana Graccurris. «Creaba una lámina de agua para destacar la fachada del templo. No hay en la Hispania romana una de estas dimensiones», describe Torrecilla.

Por ello, la piscina ha sido uno de los focos de la campaña. Con un primer objetivo, dejar al descubierto los tres primeros escalones de arenisca, a los que se les ha aplicado un consolidante e hidrofugante con la idea de dejarlos al descubierto. Como sonreía Torrecilla, el tratamiento funciona y los escalones respiran evitando la erosión climatológica. En próximas campañas, excavarán los otros cuatro para dejar su espectáculo al disfrute del público.

A la par, ha seguido la excavación en la piscina. A partir del siglo IV, coincidiendo con el avance del cristianismo frente a la religión pagana y la marcha de los ciudadanos pudientes a las villas en el campo, el templo quedó abandonado y su piscina comenzó a ser vertedero. Para fortuna de los arqueólogos, acumula sedimentos de épocas romanas hasta la alto medieval. Entonces, cuando quedó colmatada, fue la base de diversas viviendas. Ahí, la excavación es más meticulosa, con mimo, cuidando cada estrato para que los hallazgos correspondan a su época y poder documentarlo todo para su correcta interpretación.

«Hemos estado centrados en la época alto medieval e islámica -apunta Torrecilla-. Como fue una zona que se labró hasta los años 70, los restos aparecen deteriorados y difuminados». «Aunque hay casas de las que sólo aparece una parte, se conservan bien los suelos y hogares, pero no aparecen vasijas rotas, lo que hace suponer que fue un abandono tranquilo de la población, sin violencia. Nos es muy importante delimitar los hogares, cómo se formó el poblado y cómo se abandonó», describe el director de la campaña. Aunque faltan hallazgos que la refuten, la primera hipótesis es que la población se trasladó en el siglo IX, en la época islámica, bajo el castillo, en la defensa del monte La Plana.

Otro foco de esta campaña ha sido la calle romana que cruzaba desde el templo a lo largo de la piscina, dejando las viviendas en el cerro. «Con el paso de los siglos, las construcciones se mantienen a ambos lados, pero en época islámica ya no queda nada del urbanismo romano», dibuja Torrecilla el fin de la población.

 

Fotos

Vídeos