Despertares a diana por las calles

Riesgo. El Don Tancredo, con varias posturas./Ernesto Pascual
Riesgo. El Don Tancredo, con varias posturas. / Ernesto Pascual

El pasacalles con la charanga, que conduce a cada nueva jornada festiva, desembocó en el segundo encierro y la prueba en la plaza

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL/ Alfaro

La tercera mañana de las fiestas alfareñas se desperezó ayer nublada. Y fresca. Pero manteniendo esa atmósfera única que se da en los días de fiestas: confluyen a la misma hora -la cuenta atrás hacia las 9 de la mañana- y hacia el mismo lugar -el trazado de los encierros- los que han descansado entre sábanas y los que han alargado la noche hasta convertirla en día sin cerrar ojo.

Para todos ellos suenan las dianas entonadas cada mañana por la charanga La Muralla. Desde la Puerta Tudela parten sus animados ritmos llamando a los vecinos a sumarse a la nueva jornada festiva. Junto a ella, los jóvenes sin dormir cantan, bailan y dedican sus últimas fuerzas al cometido.

Los contrastes de la escena se acentúan al llegar al recorrido del encierro, donde dormidos y por dormir se funden entre las carreras. Después del multitudinario primero de toros del miércoles, ayer fue el primero de reses bravas. Y aunque hubo un puñado de corredores, nada tiene que ver el ambiente de uno y de otro.

Tras las carreras, la prueba en la plaza de toros recuperó ayer juegos tradicionales con vacas, como el Don Tancredo o el 'hombre de paja'. Siguiendo con la presencia taurina, la plaza de España recibió a mediodía la clase de salón del Aula de Diego Urdiales.