Caminos naturales para las crecidas

El 'curage' habilita caminos o ramales en los márgenes del Ebro para darle salida en caso de crecida. :: che/
El 'curage' habilita caminos o ramales en los márgenes del Ebro para darle salida en caso de crecida. :: che

La CHE implanta en Alfaro la técnica del 'curage' para frenar los daños en el Ebro

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Para enmendar la destructiva huella que dejó la histórica crecida del pasado 13 de abril, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha actuado durante los últimos meses en más de 60 puntos al paso del río por el término municipal alfareño, dentro de las reparaciones de emergencia aprobadas por el Gobierno de España.

La actuación más visible, por la espectacularidad de los trabajos y ser lugar de paseo para los vecinos, es la recuperación de la defensa y del tramo fluvial del río en el soto del Estajao, frente a los pozos de captación del municipio. Y la más novedosa, la aplicación de la técnica del 'curage' en el linde con Castejón, antes del puente del ferrocarril.

«Es una actuación experimental que creemos puede dar buenos resultados -describe María Dolores Pascual, presidenta de la CHE, sobre esta técnica-. Es poco agresiva desde el punto de vista ambiental pero muy efectiva desde el hidrológico y de recuperación de la dinámica fluvial natural y fluvial del río».

Importada desde Francia, esta técnica busca permeabilizar masas de sedimentos consolidados por la vegetación en parajes de sotos. «En aquellos sedimentos que han alcanzado fijeza como consecuencia del paso del tiempo y de la revegetación, hay que hacerlos más permeables para el paso del río», describe Pascual. «Para ello se hacen una especie de caminos para que el río los recorra en momentos de crecida».

De este modo, al roturar esos sedimentos y clarear vegetación en zonas concretas de los márgenes del Ebro, surgen pequeños ramales de libre circulación para las aguas. De esta forma, facilita que esos sedimentos se muevan de forma natural arrastrados en caso de avenidas extraordinarias, reduciendo la obstrucción al paso de la corriente y dificultando que vuelvan a consolidarse, como describe la CHE.

«Se sueltan los sedimentos y el río tendrá capacidad por sí solo para arrastrarlos de forma natural y que no supongan un peligro como tapón», subraya Pascual sobre su pequeño impacto ambiental, al mantener los ecosistemas asociados a la zona, como se ha demostrado en Francia.

Ante la aplicación de esta técnica en Alfaro -y también en San Adrián-, la presidenta de la CHE indica que el organismo busca tener «más piezas con las que jugar», más herramientas para elegir la más adecuada en cada momento y lugar para conseguir el equilibrio entre el desarrollo socio-económico de la ribera, la seguridad de personas y bienes y los ecosistemas ambientales.

 

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