Un camino de solidaridad

El grupo de peregrinos partió en su primera etapa del Reto Ignaciano desde el albergue de Alfaro. :: ep/
El grupo de peregrinos partió en su primera etapa del Reto Ignaciano desde el albergue de Alfaro. :: ep

Un grupo de amigos se plantea en Alfaro el Reto Ignaciano 2018 a favor de enfermos de espida bífida en Sevilla

E. PASCUAL

Desde el verano del 2016, un grupo de amigos y colegas se plantea el Reto Ignaciano, una forma solidaria de realizar el Camino Ignaciano, la ruta que recorrió en 1522 San Ignacio desde Loyola hasta Manresa.

En sinergia hoy en día con el trazado del Camino Jacobeo del Ebro, el albergue del peregrino de Alfaro asistió en la mañana del pasado sábado a la salida de la edición 2018 del Reto Ignaciano. Este grupo solidario llegaba un año antes, el 28 de julio a Alfaro para completar las seis etapas del Reto 2017. Y en Alfaro volvieron a andar desde donde lo dejaron el pasado verano.

En esta edición, los peregrinos caminan con el objetivo de conseguir fondos para que los niños y adultos que sufren de espida bífida e hidrocefalia en Sevilla puedan realizar ejercicio en una piscina, buscando sus beneficios físicos y psicológicos.

La singularidad de este grupo es que llega a los lugares sin dinero, viven de la comida que les donan vecinos de cada lugar y los donativos que perciben los destinan al proyecto, como compartieron en Alfaro antes de partir a Tudela con los Amigos del Camino. Del mismo modo recaudan para el proyecto a través del portal migranodearena.org.

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