La baza guardada de la juventud

Cerca de quinientos jóvenes de numerosas cuadrillas compartieron la comida popular en el pabellón del colegio La Salle-El Pilar antes de la fiesta de pinchadiscos./Ernesto Pascual
Cerca de quinientos jóvenes de numerosas cuadrillas compartieron la comida popular en el pabellón del colegio La Salle-El Pilar antes de la fiesta de pinchadiscos. / Ernesto Pascual

Las fiestas de Alfaro llegan hoy a su última jornada después de disfrutar ayer del día de los jóvenes

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Si todos los alfareños tienen activada de modo natural una cuenta atrás hacia el 14 de agosto, existe una fecha que ninguno espera ni anhela que llegue: el 20 de agosto. Declarado día de huelga en la localidad riojabajeña, es sinónimo de final de las fiestas y, para el que no tiene más remedio ni solución vacacional, el regreso poco a poco a las obligaciones habituales.

Quizá intuyendo la proximidad de los dos dígitos en el calendario, los alfareños despertaron ayer a su penúltimo día de sus fiestas patronales en honor a San Roque y San Ezequiel más lentos. Sin prisa. Como queriendo alargar las horas. Y, como respuesta al inexorable camino final, apelaron a la mejor solución: decretar como el día joven el penúltimo de estas celebraciones.

DÍA DE HUELGA

19.00
Encierro de toros seguido de uno de becerras
19.30
Degustación de chorizo frito en la plaza de España
20.30
Carrera de sacos y salida de la charanga en la calle del Burgo
20.30
Actuación del grupo mexicano Sí Señor en la plaza
00.00
Entierro de la cuba
00.30
Traca final de fiestas

La primera cita de la jornada fue el encierro. Pero no a las 9 de la mañana como es habitual, sino alargando el reloj para darle inicio a las 11 por el recorrido habitual. Desde hace dos años el Ayuntamiento apuesta por retrasar dos horas el inicio del encierro de la última jornada esperando atraer a las cuadrillas de jóvenes para que luego enganchen con el vermú y la comida popular y den así ambiente desde primera hora de la mañana a su día específico en fiestas. Pero los jóvenes tenían muchas horas de deuda con la almohada y escasas cuadrillas se presentaron al encierro.

Una misa en la colegiata recordó al santo alfareño Ezequiel, a la que siguieron jotas por las calles

Sí lo hicieron los menos jóvenes, que vieron pasar las vacas solas, decadencia que han alcanzado tras el atractivo para corredores y público que suponen los encierros de toros. Pero el ambiente ganó al llegar la suelta de dos novillos que entraron a los recortes y quites de los aficionados, arrancando aplausos del público. También se llenó, como es habitual, el trazado con la suelta de cinco becerras para los pequeños.

La de ayer fue también la jornada que las fiestas dedican a recordar con una eucaristía al santo alfareño Ezequiel Moreno, fallecido el 19 de agosto de 1906. Cientos de vecinos le festejaron en la colegiata de San Miguel, seguido después de unas jotas por las calles con integrantes de Amigos de San Ezequiel y de amigos de la Jota.

Más que de jóvenes la plaza de España se llenó a mediodía de niños, que disfrutaron con los trucos y la simpatía del mago Tucán y despidieron a los gigantes y cabezudos.

Las cuadrillas de jóvenes estuvieron ya presentes en el vermú, antes de compartir cerca de medio millar la comida popular que tendría como postre la fiesta con los pinchadiscos alfareños Moly y Saulisul. La noche llegaba con la vista puesta en el cielo y adelantando el inicio del concierto de Sidecars para regatear las negativas previsiones climatológicas.