Más de 300 alfareños marchan a favor de la AECC

La carrera tuvo también, a mediodía, su categoría infantil. /Ernesto Pascual
La carrera tuvo también, a mediodía, su categoría infantil. / Ernesto Pascual

La II Carrera contra el Cáncer reunió a un público familiar que se adentró en los Sotos del Ebro

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

Desde el centro neurálgico de Alfaro, la plaza de España, los pasos y las zancadas se dirigieron en la mañana de ayer hacia uno de sus latidos naturales, los Sotos del Ebro. Y fueron pasos y zancadas teñidos y vestidos de verde, de esperanza. La que los más de 300 alfareños de todas las edades quisieron compartir en la segunda edición de la Carrera contra el Cáncer de Alfaro.

Organizada por el Consejo de la Juventud de Alfaro con la colaboración del Ayuntamiento y del Instituto Riojano de la Juventud, esta iniciativa recaudó fondos a favor de los proyectos de investigación y programas de asistencia y apoyo a enfermos y familiares de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), de la que las representantes de su asamblea local en Alfaro estuvieron presentes echando una mano en el reparto de dorsales, bocadillos y todo lo que requirió esta prueba no competitiva.

Aunque la participación disminuyó respecto a la primera edición del año pasado, debido probablemente a la coincidencia con el puente festivo por el Día de La Rioja, el ambiente entre los corredores y andantes fue magnífico con una perfecta mañana para adentrarse haciendo deporte en la reserva natural de los Sotos del Ebro. Y muchos lo hicieron en familia. Y todos, con su aporte a la causa: el boleto participativo por 10 euros, que incluyó dorsal, camiseta y bolsa de corredor, y el solidario, por 3 euros, a modo de fila 0.

Los participantes tuvieron varias modalidades para disfrutar de la mañana: andando o corriendo, bien a través de un recorrido de 5,5 kilómetros o de otro de 9,5. A su regreso, de nuevo a la plaza de España, les esperaba un bocadillo y una exhibición de baile.

Además, la prueba también quiso inculcar su espíritu solidario a los más pequeños. Así, a la llegada de los mayores, avanzado el mediodía, tuvo lugar en las calles alrededor de la plaza de España la carrera txiki, con la participación ejemplar de niños de diversas edades y varios padres y madres.