Agua de vida para la tierra camerana

Profesores y alumnos del curso de diseño hidrológico que el pasado puente han impartido Siempreviva y Sustraiak en San Román. /Jonathan Herreros
Profesores y alumnos del curso de diseño hidrológico que el pasado puente han impartido Siempreviva y Sustraiak en San Román. / Jonathan Herreros

San Román emprende un proyecto para recuperar bancales mediante diseño hidrológico

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

La deforestación que amenaza a buena parte de la Península Ibérica también extiende sus tentáculos por La Rioja. La pérdida de suelo vivo en el que sembrar es una realidad en algunas partes de nuestro territorio, como el Camero Viejo. La Asociación Permacultura Siempreviva, ubicada en San Román de Cameros, ha emprendido una acción de recuperación y regeneración de terrenos que en su día albergaron cultivos de cereales.

La idea constituye una de las Iniciativas Emblemáticas que el Gobierno de La Rioja ha respaldado económicamente para hacer frente al reto demográfico. Y es que la despoblación está a su vez detrás de la degradación de estos suelos, actualmente llecos.

Amaya Menchaca encabeza la Asociación Permacultura Siempreviva junto a Óscar Santolaya. Menchaca señala que, «como en otros pueblos de montaña, en San Román se cultivaba en las pendientes, donde se crearon terrazas agrarias». El éxodo rural de mediados del siglo pasado sumió en el abandono estos terrenos, también llamados bancales, que hoy acusan «una erosión y una degradación muy severas», apunta esta bióloga ambiental.

Así, Siempreviva ha iniciado un proyecto para devolver la vida a estos suelos. Para ello se apoyarán en el diseño hidrológico Keyline o 'línea clave', que permite estudiar, analizar y modificar el movimiento del agua que cae y favorecer su aprovechamiento para la mejora de la tierra. La asociación camerana y Sustraiak Habitat Design han impartido un curso sobre manejo hidrológico en San Román a alumnos llegados de distintas comunidades. «La deforestación es un problema habitual en la Península, que cada vez se agudiza más por el cambio climático», dice David González, de Sustraiak. Este diseño hidrológico se implantará en San Román en la 1,5 hectárea de terreno en el cerro de San Cristóbal que su Ayuntamiento ha cedido para la puesta en marcha de la iniciativa. Al no quedar vegetación, el agua baja por las escorrentías, arrastrando la capa superior del terreno que es la más fértil y formando cárcavas.

«Un buen diseño hidrológico nos ayuda a captar y almacenar el agua de lluvia a través de pequeños embalses y zanjas de infiltración y desviación que conducen el agua hasta los puntos de interés», explica Menchaca. De este modo, el suelo «no se lava», recobra la materia orgánica y los microorganismos perdidos y recupera su fertilidad. «Nuestro objetivo es lograr en unos años un 'bosque comestible' o dehesa, en el que convivan cultivos como los cereales con árboles frutales y maderables y ganado», apunta. Y, en última instancia, «diversificar la economía rural» y contribuir a revertir la despoblación en una zona socialmente deprimida como el Camero Viejo.

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