El tesoro natural del Camero Viejo

Ignacio Miramón con sus perros truferos. /
Ignacio Miramón con sus perros truferos.

La XIII Feria de la Trufa de Soto en Cameros ofrece degustaciones, teatro, cocina y exhibiciones de perros truferos

DIEGO MARÍN A.

Andrés y Reme son dos perros truferos cuyo dueño es Ignacio Miramón Rueda, de Cascante (Navarra). Para adiestrarlos «hay que tener paciencia y cariño por ellos, dedicarles tiempo». Para enseñarles a buscar las trufas, a buscar el tesoro, al fin y al cabo es como un juego, ellos obtienen otro premio. «Tengo dos plantaciones y algún monte alquilado por aquí en La Rioja y en Soria, hace ya años que me dedico a esto», explica Ignacio Miramón.

Un buen perro trufero es un animal valioso. «Para el dueño ni tienen valor», afirma Miramón. Quiere decir que su valor es incalculable: «Jamás vendería a un perro de estos. Es uno más de casa y las alegrías que te dan...». Al fin y al cabo son unas mascotas comunes, unos perros de aguas con el talento innato y el olfato entrenado para buscar trufas. Las demostraciones y cursos teórico-prácticos de adiestramiento de perros truferos fueron algunas de las actividades que se desarrollaron durante el pasado fin de semana en Soto en Cameros durante la XIII Feria de la Trufa. También se celebraron talleres de cocina con trufa, degustaciones, rutas teatralizadas y animación teatral a cargo de la familia Los Plómez de Sapo Producciones y un mercado de productos artesanos.

En la cocina de la degustación los soteños sirvieron más de medio millar de raciones de huevo frito trufado con boletus y cientos de raciones de rancho. Hubo mucho y buen ambiente, sobre todo ayer, coincidiendo con el paso de los ciclistas participantes en la marcha 'Cicloturista La Rioja' y, también, con la presencia de las hermosas motocicletas, Vespas clásicas en su mayoría, del Scooter Club de La Rioja.

José Luis Vicente Gómez, cocinero responsable del restaurante Cachetero de Logroño, alias 'Txebiko', fue el encargado de dirigir un 'show cooking' en la mañana de ayer domingo en el que se elaboraron tres platos: copa de manzana asada, 'foie' trufado y Pedro Ximénez; huevo escalfado con trufa, patatas confitadas en grasa de pato trufada y 'amanita caesarea'; y un postre, lámina crujiente con una crema pastelera trufada y un merengue trufado y tostado. Y fue todo un éxito.

«Yo no lo he hecho, lo ha hecho el público. Hemos subido a ocho personas al escenario y han trabajado perfectamente, como si fuera la cocina de un restaurante. Y hemos estado hasta que se ha acabado el género porque nos lo quitaban de las manos», explicaba al término de la sesión Txebiko. Con esta demostración se acercó el uso de la trufa a la cocina común. «Lo que tratamos es de emplear la trufa en cosas sencillas que todo el mundo sabe hacer, como el merengue, que son unas claras a punto de nieve, una crema pastelera, un huevito, unas patatas o un puré de manzana», describió el cocinero. «Hay que saber manejar la trufa», puntualizó Txebiko.

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