Las obras del embalse avanzan con la duda sobre el futuro de la carretera Enciso-Yanguas

E. P. ENCISO.

Operarios y máquinas de las empresas adjudicatarias FCC y Dragados regresaban este lunes al tajo en la presa de Enciso, dieciséis meses después de la última parada técnica por el invierno y tras resolver el camino administrativo para renovar el contrato. Considerándola de interés general, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente admitía prorrogar el contrato con las adjudicatarias desde el 1 de abril y con 18 meses más de plazo para finalizarla.

Con ese plazo en marcha, los trabajos están ya a tres turnos. «En Arnedillo se rumorea que se han propuesto finalizar la pared para julio», cuenta Carlos de Dios, del Círculo de Podemos en el Alto Cidacos. En el aspecto económico, los Presupuestos Generales del Estado reservan 27 millones de euros para la presa, la mayor partida que dedican a La Rioja en este ejercicio.

Ante este avance de los trabajos, PSOE, Podemos y colectivos ecologistas ponen la atención en las obras complementarias que acompañan a la ejecución de la obra. Entre ellas, la restauración de los taludes de la cantera de Antoñanzas, inestables tras la extracción de áridos para alimentar el hormigón, la consolidación de laderas para evitar deslizamientos, y, sobre todo, la ejecución de la nueva carretera entre Enciso y Yangüas, pues la actual quedará bajo las aguas tras el llenado.

La ausencia de noticias sobre el trazado que llevará y de la inversión necesaria refuerzan la petición de las voces críticas de no llenar la presa y dejarla en 50 metros para salvar la actual carretera sin necesidad de construir una nueva.