Villanueva, el paso sobre el Iregua

Imagen de la pedanía de Aldeanueva de Cameros. :: l.r./
Imagen de la pedanía de Aldeanueva de Cameros. :: l.r.

La población centraliza servicios como la grúa, la ambulancia o la gasolinera que atienden a la comarca

PILAR HIDALGO

La N-111 que conecta Logroño con Soria atraviesa Villanueva de Cameros. La desgaja en dos partes y le ha conferido a sus habitantes su particular carácter hospitalario y amable. «Como estamos en un sitio de paso, esto hace que la gente de Villanueva de Cameros sea más abierta que en otros pueblos. Muchos viajeros pasan y preguntan a los vecinos», expone Lorena Barrón, promotora de la candidatura de la localidad a mejor municipio de La Rioja y miembro de la Asociación de Amigos de Villanueva.

LO MEJOR DE VILLANUEVA DE CAMEROS

Edificios religiosos

Iglesia de San Martín: construida entre los siglos XVI y XVII, se la considera la catedral de los Cameros. Sobresale su altar mayor, con un retablo realizado con ébano y marfil, y un arcón de plata con incrustaciones de cristal de roca.

Ermita de la Virgen de los Nogales: se trata de un templo barroco del arquitecto Ventura Rodríguez fabricado en ladrillo y sillería.

Ermita de Ollano: en ella se celebran dos romerías, una el primer domingo de junio y otra el último domingo de septiembre.

Construcciones civiles

Puente de piedra: ubicado en el acceso a la localidad por la carretera LR-253, vadea el río Albercas y es de una gran belleza.

Antiguas escuelas: datan del año 1859 y cuentan con un interesante pórtico de sillería.

Medio natural

Nogal de la Virgen de los Nogales: se trata de un nogal común situado al lado de una escalinata de piedra junto a la ermita de Nuestra Señora de los Nogales. Está recogido en el Inventario de Árboles Singulares de La Rioja. Los lugareños señalan que es el árbol en que se apareció la patrona.

Aldeanueva de Cameros

Iglesia de Santa María del Valle: del siglo XVI.

Ermita de Santa Ana: de estilo barroco.

Varios yacimientos: muestran icnitas de dinosaurios.

Villanueva constituye desde antiguo un punto de encuentro de riojanos que se desplazan hacia la meseta, sorianos o madrileños que emprenden ruta hacia el norte y gentes de la sierra. Quizá por esa consideración de lugar de paso, Villanueva acoge la única gasolinera que surte de combustible a todo Cameros (en verano, dado el trasiego de conductores, abre a diario; en invierno, su horario se limita a de lunes a viernes). No obstante, la localidad cuenta con otros servicios: centraliza la ambulancia y la grúa para el Alto Iregua, dispone de consulta médica diaria, hostal, bungalows, bares...

Muchos de los que paran a repostar se dan una vuelta por el pueblo para contemplar sus lugares de interés, tomar un café o, en primavera y verano, comer en la ribera del Iregua. Allí hay un parque con mesas donde descansar del viaje y admirar el precioso marco natural que abraza a esta población. Sorprende cómo un puente tan angosto como el que permite que la N-111 cruce el Iregua en Villanueva, puede dar tanta vida a un pueblo. Desde este viaducto se observa abajo la ermita de Nuestra Señora de los Nogales, la patrona, y el árbol donde los vecinos señalan que apareció la Virgen. Este nogal está recogido en el Inventario de Árboles Singulares de La Rioja.

La Virgen de los Nogales constituye la imagen más venerada en Villanueva. «Le tenemos mucha devoción», reconoce Barrón; hasta el punto de que en la jornada de su festividad (el 15 de agosto) no cabe un alfiler en la localidad. «Es el día del año en que más gente hay en Villanueva». Aunque desde algunas jornadas antes ya se intuye ese movimiento. «Los que son de Villanueva, pero no viven aquí, acuden incluso unos días antes de la fiesta, cuando se celebra la Novena a la Virgen».

Si la ermita de la patrona y el agradable entorno que la rodea al pie del río resultan todo un emblema, no le va a la zaga la soberbia iglesia de San Martín. Situada en la parte más alta del casco urbano, su porte majestuoso y su riqueza de elementos le han valido el sobrenombre de 'la catedral de los Cameros'.

Además de por estos edificios religiosos, los de Villanueva sienten un gran cariño por su ermita de Ollano, situada ya en el monte. A ella acuden en romería el primer domingo de junio y el último de septiembre. En esta última fecha es costumbre que una familia ofrezca una comida a los romeros. «Casi todo el pueblo la ha dado», refiere la promotora. Precisamente el monte de Ollano custodia el que fuera el antiguo poblado de El Hoyo. Hoy sólo quedan algunas ruinas de las casas, pero los de Villanueva no quieren que se pierda su historia. Hace un lustro recuperaron la costumbre de subir a El Hoyo cada 5 de agosto, fecha de la fiesta de dicha aldea, y allí rezan unas oraciones y meriendan.

La pedanía que ha sobrevivido hasta hoy, si bien alberga contados habitantes, es Aldeanueva. «En mi opinión, el pueblo más bonito de La Rioja», destaca Barrón. Sus calles estrechísimas por las que casi no puede pasar un coche y su arquitectura forrada en piedra hacen que resulte «un lugar con muchísimo encanto». Y con gran riqueza patrimonial. En Aldeanueva se localizan varios yacimientos de huellas fósiles de dinosaurios.

 

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