Vuelve una 'The Twilight Zone' con más denuncia social y menos riesgo

Adam Scott, en un capítulo de la serie./
Adam Scott, en un capítulo de la serie.

Jordan Peele, el director de 'Nosotros' apadrina el 'reboot' de la serie, una antología de relatos de ciencia-ficción con moraleja

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Se esperaba con gran expectación entre los seguidores del fantástico el estreno del relanzamiento de 'The Twilight Zone', con estética renovada y tramas adaptadas a los nuevos tiempos. La nueva serie basada en la mítica producción de mediados de los años 60, creada por Rod Serling, está en emisión desde el pasado 14 de mayo en SYFY y ya ha firmado por una segunda temporada. Conocida en castellano como 'En los límites de la realidad' aka 'La dimensión desconocida', es un proyecto largamente acariciado, desde hace varios años, que ha pasado por varios despachos, y manos, sonando nombres como el de Bryan Singer, ahora un apestado. Finalmente se ha llevado el gato al agua un cineasta de género de moda, Jordan Peele, añadiendo un aliciente a la iniciativa de la recuperación del formato. El director de la reciente cinta de terror 'Nosotros', alabada por crítica y público, supervisa cada capítulo como productor ejecutivo e interviene como presentador, a la manera de Alfred Hitchcok, como suele ser habitual en este tipo de propuestas (y como ya hiciera el propio Serling en la legendaria cabecera de partida). Participa activamente en cada relato como narrador y se nota su sello en el énfasis en la denuncia social en las diferentes tramas.

No es la primera serie en la cual Peele se ve implicado. El pasado febrero estrenó directamente en YouTube Premium 'Weird City', una comedia de ciencia-ficción que se puede entender como una parodia desvergonzada de 'Black Mirror', inspirada a su vez en 'The Twilight Zone'. Suya es también la taquillera 'Déjame salir', una película modesta de éxito que se podía entender como un cruce entre 'Adivina quién viene esta noche' y una entrega de 'Tales from the Crypt', como si 'Los padres de ella' fuera invadida por ladrones de cuerpos en pos del entretenimiento. La idea de ser sustituidos por otras personas idénticas también está en 'Nosotros', más contundente y visceral que su predecesora, aunque el desenlace y una innecesaria explicación del porqué de los acontecimientos termina lastrando la conclusión del filme, pecado que también podemos sentir al comienzo de la serie que nos ocupa, cuyo look algo estridente, con exceso de primeros planos y una utilización desmedida de los angulares con un cromatismo también estridente, recuerda demasiado, y no para bien, a las imágenes caóticas grabadas con un teléfono móvil por algún usuario con ínfulas de realizador audiovisual. No falta el tono humorístico en algunos pasajes que ya caracteriza la obra de Peele, interesado en dar una vuelta a los lugares comunes del fantástico, sin complejos, un modus operandi siempre digno de aplauso.

La renovada 'The Twilight Zone', una antología de diez episodios independientes cuyo hilo conductor es la ciencia-ficción, sigue apostando por el desconcierto, por fenómenos extraños que apuntan a lo desconocido. El primer episodio subraya la intención de no traicionar el espíritu de la serie original. De hecho, la emisión en la parrilla española se ha iniciado con una versión de 'Nightmare at 30,000 Feet (Pesadilla a 10.000 metros'), capítulo dirigido en su día por Richard Donner y escrito por el gran Richard Matheson que también tuvo otra adaptación de la mano de George Miller en los años 80. Con cara nueva, bajo la dirección televisiva de Greg Yaitanes ('Lost') y Adam Scott ('Parks and Recreation') como rostro principal, hay algunos cambios en la historia que no mejoran el resultado original. El ataque de pánico que sufre el pasajero de un avión es la premisa que se mantiene, retorciéndola con la intención de añadir detalles que apuntan al auge de las nuevas tecnologías.

En cada entrega de 'The Twilight Zone' los giros pretenden sorprender al espectador, sumergido en un misterio aparentemente inexplicable. Siempre se lleva el protagonismo de cada cuento gente corriente que sufre la tensión de algún fenómeno paranormal. Algo imposible desestabiliza su irrealidad y el público entra en un trance que suele derivar en un dilema ético. Cada entrega de la serie va con moraleja, con algo más de peso que la película conformada por varias piezas que firmaron con algarabía John Landis, Steven Spielberg, Joe Dante y el mentado George Miller en 1983. También existe otro revival, de principios de siglo, que introducía Forest Whitaker. ¿Todo es producto de nuestra imaginación?