'Gentleman Jack': el retrato de Anne Lister, la primera lesbiana 'moderna'

Suranne Jones, caracterizada como Anne Lister.

La serie narra la fascinante vida de esta terrateniente inglesa, que ignoró las convenciones sociales del siglo XIX, gestionando su patrimonio y viviendo abiertamente su homosexualidad

NURIA NUÑO

Anne Lister (1791-1840) fue una mujer excepcional en un mundo de hombres. Nunca jamás se conformó con vivir una existencia encorsetada; como la que caracterizaba a las típicas damas inglesas del siglo XIX; que veían su vida pasar compartiendo té, pastas y tertulias con sus ricos vecinos; enfundadas en coloridos vestidos, con voluminosas enaguas y floridos tocados. Mujeres que, desde muy jóvenes, veían condicionado su futuro al verse en la tesitura de tener que desposarse con un hombre de su estatus social; que gestionara todo el patrimonio y les permitiera formar una familia y engendrar a varios hijos para dar continuidad a su linaje. Lister, sin embargo, hizo añicos la hoja de ruta vital que le tenía preparada aquella alta sociedad inmersa en un bucle permanente.

Ella no tenía intención alguna de casarse ni tampoco de dejar que nadie le impusiera cómo debía vivir su vida. Ignoró las convenciones sociales de su época, tomando las riendas de su casa, Shibden Hall; emprendiendo nuevos negocios en Halifax, cuna de la Revolución Industrial, y viviendo fuera de las sombras y todo lo abiertamente que pudo su homosexualidad en una época en la que los actos sexuales entre hombres eran delito -se ahorcaba a los gais- y las relaciones sexuales entre mujeres no eran reconocidas, ya que solían disfrazarse como lazos románticos entre amigas. Por aquel entonces, ni siquiera se había acuñado el término lesbiana.

Con esta tarjeta de presentación, nadie duda de que la vida de Anne Lister fue tan fascinante que las palabras se quedan cortas para describirla. Fue una visionaria terrateniente, estudiosa y una incansable viajera que también practicaba el alpinismo. Fue, además, una empresaria que se ocupaba directamente de sus negocios y que llegó a involucrarse en la política local. Era una mujer singular a la que una de sus amantes llamaba Fred, mientras la gente de Halifax aludía a ella, de forma despectiva, como el caballero Jack. Precisamente, ese apodo da nombre a 'Gentleman Jack', una de las ficciones más esperadas del año. Se trata de una coproducción de la BBC y la cadena de televisión por cable HBO, que vistos los buenos resultados de audiencia, ya han decidido renovarla por una segunda temporada. Sally Wainwright, artífice de la aclamada 'Happy Valley', es la creadora, guionista y directora de la serie, inspirada en los diarios de Lister, donde queda recogida, de su puño y letra, su auténtica historia.

Este drama de época narra, desde una perspectiva feminista y 'queer', la vida de Anne; cuya historia ha trascendido hasta nuestros días hasta el punto de ser considerada la primera lesbiana 'moderna'. Tal título se debe, en buena medida, a su legado. Lister fue una prolífica escritora que, a lo largo de su existencia, llegó a dejar manuscritas cinco millones de palabras en más de 7.000 páginas compiladas en 26 volúmenes, más otros catorce diarios de viaje. Estos cuadernos son una prolífica crónica de su día a día, de sus relaciones lésbicas, de sus preocupaciones financieras e industriales y de los trabajos que emprendió para mejorar Shibden Hall. La sexta parte de esas miles de hojas de confesiones íntimas están escritas en clave y aluden a los pasajes más personales y a los detalles más explícitos de su vida. Lister ocultó esos secretos bajo un código que ideó, en el que mezclaba el álgebra y el griego antiguo con el latín, los signos zodiacales y de puntuación. Estaba convencida de que esos pensamientos serían indescifrables, aunque se equivocó. Esos episodios más privados acabarían siendo descubiertos en 1890 por uno de sus descendientes, John Lister, quien, con la ayuda del profesor Arthur Burrell, descifró las partes encriptadas. Eso sí, los diarios, que se habían convertido en el confidente de Lister, al documentar en ellos todas sus experiencias y sus pensamientos más profundos, no serían completamente descifrados hasta 1982 por Helena Whitbread. Esa revelación cambió para siempre la forma en que se había visto hasta entonces la historia del lesbianismo. Y es que los diarios de Lister detallaban un estilo de vida que muchos pensaban que no existía en el pasado. Sus cuadernos fueron reconocidos como un valioso documento histórico conservado por la Unesco desde 2011.

Dos fotogramas de la serie y un retrato de Anne Lister.

'Gentleman Jack' se inspira en el contenido de esos diarios para recuperar la historia de esta icónica y carismática mujer que atraía la atención dondequiera que fuera. Lister era educada, confiada, decidida, rebelde, apasionada, quizá un poco fanfarrona y con hambre de conocimientos. Llegó a estar presente en una necropsia y profundizó en los estudios de anatomía, pese a que no pudo acudir a la universidad al ser «del sexo equivocado». Tampoco se dejaba intimidar por nada ni por nadie; a pesar del acoso que sufrió en forma de habladurías e incluso agresiones físicas que padeció -algunas por encargo- en un intento por amedrentarla. Tampoco pudieron con su fortaleza los insultos, mofas y burlas y el trato despectivo por su aspecto físico que le dieron sus coetáneos, que la tildaban de marimacho y excéntrica por su comportamiento, sus «actos contra natura» e incluso por su forma de vestir, completamente de negro, sin volantes ni los típicos adornos que lucían las mujeres de su clase social en aquellos años. Pero ella no se acobardó, se rebeló ante las imposiciones sociales y superó las expectativas que la vida le tenía reservadas.

'Compañera en la vida'

En esta primera entrega, con ocho episodios de una hora de duración, 'Gentleman Jack' pone la lupa sobre las relaciones de Lister con su familia, sus sirvientes, sus arrendatarios y también con sus rivales en los negocios. Pero, sobre todo, se centra en el vínculo que le une a sus amores; en especial, con quien será su gran 'compañera en la vida'. La trama arranca en Halifax, New Yorkshire, en 1832, con el regreso a casa de la trotamundos Anne Lister, que acaba de sufrir un desengaño amoroso. En su vuelta, está empeñada en devolver el honor perdido a su ancestral hogar, su herencia, que le permitiría mantener un estilo de vida lujoso. Y es que, aunque los Lister pertenecían a la clase alta, sus más directos allegados eran relativamente pobres. «He sido como Ícaro; he volado demasiado cerca del sol y he vuelto a la desmejorada Shibden Hall con mi desmejorada familia», confiesa en los primeros compases de la ficción.

Para poner en orden la economía doméstica, Lister revoluciona las finanzas de la finca. Comienza a cobrar ella misma las rentas a sus colonos -una tarea considerada 'cosa de hombres' en aquella época- y se anima a emprender una nueva aventura empresarial ante el reciente auge industrial de Halifax: decide reabrir las minas de carbón que languidecen en sus tierras. Un floreciente negocio que, antes de echar a andar, ya le granjea un buen puñado de poderosos enemigos.

Mientras gestiona con mano firme el patrimonio familiar, saca tiempo para iniciar el cortejo de Ann Walker, una rica y melancólica heredera y una de las solteras más codiciadas de Halifax, sobre la que la protagonista centra su mirada con el propósito de formar juntas un hogar bajo el mismo techo. «Mi única intención es vivir con alguien que me quiera», confiesa Lister, cuya tendencia sexual era un secreto a voces entre su círculo más cercano: su familia y sus sirvientes. «Ella entiende la naturaleza humana y el placer de la cama. Empatiza con otras mujeres», cuchichean en un momento dado dos de sus doncellas.

Un fotograma de la serie.
Un fotograma de la serie.

Lister adoraba a las mujeres, de las que se enamoraba de forma apasionada una y otra vez, tal y como dejó escrito en sus diarios, donde detalló múltiples aventuras amorosas.  «Amo y sólo amaré al sexo débil», declaraba. En aquellos años, las amistades románticas entre mujeres solteras no eran inusuales. Muchos padres, temerosos de que sus hijas se quedaran embarazadas antes de contraer matrimonio, las animaban a que establecieran relaciones cercanas con otras jóvenes antes de casarse. Así se iniciaron muchas de las historias amorosas de Lister, que disfrutaba de paseos, tardes de té y vacaciones con sus amigas adineradas. Unos encuentros que le servían de tapadera para cautivar a sus amantes que, en muchos casos, se sentían confundidas por sus sentimientos hacia Lister. Lo mismo le ocurrió a la recatada señorita Walker de la que Anne se enamoró perdidamente, atraída también por la herencia de la joven. Con sus fortunas, pensaba, tendrían «medios más que suficientes para ser independientes».

Suranne Jones, conocida por su interpretación como la 'Doctora Foster', brilla como la carismática Anne Lister; dándole vida a un personaje con múltiples claroscuros, con un lado calculador y pelín despiadado. La protagonista comparte algunos de esos planes de futuro con los espectadores, rompiendo la llamada cuarta pared para revelar directamente a la audiencia sus verdaderas intenciones; al más puro estilo del Frank Underwood de 'House of Cards' o el Vincent Swan de 'White Gold'. En este viaje, Jones está muy bien acompañada por Sophie Rundle ('Bodyguard', 'Peaky Blinders'), que encarna a Ann Walker; Gemma Whelan, la Yara Greyjoy de 'Juego de Tronos', en el papel de su hermana Marian, además de Timothy West y Gemma Jones; que interpretan a su padre y tía, respectivamente. Todos ellos, y el conjunto del reparto, brindan unas grandes interpretaciones en una trama que, como toda producción británica de época, ofrece una acertada y cuidada ambientación en una historia de que la que sus creadores aún pueden sacar mucho jugo.

'Gentleman Jack' está disponible en HBO.