'Arenas movedizas', amor tóxico en Estocolmo

Un fotograma de la serie 'Arenas movedizas'./
Un fotograma de la serie 'Arenas movedizas'.

Desde Suecia llega un thriller psicológico que explora la relación tóxica entre dos jóvenes que deciden liarse a tiros con sus compañeros de clase

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Las relaciones enfermizas dan mucho juego en el territorio de la ficción, pero no es habitual que sean descritas con crudeza cuando ocurren en la adolescencia, sobre todo cuando se trata de una producción que no oculta su intención de llamar la atención del gran público. 'Arenas movedizas' llega desde Suecia y retrata con la frialdad propia de su país de origen la historia de una pareja de jóvenes enamorados cuyo apasionamiento deriva en un idilio tóxico que desemboca en una matanza en el instituto, imágenes con las cuales comienza la serie para ofrecer al espectador, a lo largo de seis intensos capítulos, cómo y porqué han llegado hasta ahí. La violencia estalla de manera paulatina, según somos testigos de lo acontecido con anterioridad y hacemos encaje de bolillos, gracias a un compleja estructura narrativa a bases de flashbacks y reinterpretaciones en un juicio. La protagonista, presente en prácticamente todas las imágenes de la trama, excepto en aquellos planos subjetivos que corresponden a su mirada, lleva el peso del argumento con saltos en el tiempo entre pasado y presente. El puzle se va construyendo para que entendamos qué ha ocurrido, con giros que aportan tensión a una propuesta que algunos han definido como la respuesta sueca a 'Elite'. Es bastante más reflexiva y seca que la apuesta made in Spain. Exhibe una dureza necesaria en algunas secuencias, para retratar la agresividad y manipulación que ejerce uno de los elementos causantes del conflicto. También se ha relacionado su discurso con 'Por trece razones'.

Tras el shock del inicio del primer episodio entramos en una historia de amor convencional que se va contaminando de irracionalidad. Chico conoce a chica, Sebastian y Maja. Ambos se han criado en un ambiente burgués de la ciudad de Estocolmo. Él pertenece a una familia rica desestructurada («mi familia no saca la basura, hay gente que lo hace por nosotros», es su frase favorita). Caprichoso y violento, va anulando a su pareja, a la que chantajea emocionalmente de un modo progresivo. Los excesos y la masculinidad tóxica pasan factura a un amorío que se torna pesadilla. Basada en el bestseller homónimo de Malin Persson Giolito, con guión de Camilla Ahlgren, pone orden detrás de la cámara el televisivo Per-Olav Sørensen ('Nobel', 'Operación Telemark'). El sentimiento de culpa, el racismo, las drogas, el maltrato psicológico y la familia y los problemas de autoestima y afectivos son temas claves en la serie, que fluye a través de la descripción de la investigación de los trágicos hechos. Mientras, nos hacemos constantemente una pregunta sobre la protagonista, única acusada del crimen que da pie al relato: ¿es culpable o víctima?

'Arenas movedizas', estrenada en Netflix el pasado abril, se apoya en un buen plantel de artistas, con el excepcional trabajo de Hanna Ardéhn, de amplia trayectoria televisiva, que da vida a Maja. Desesperada cuenta las horas en su celda, esperando juicio, mientras recuerda su relación con Sebastian, a quien interpreta un inquietante Felix Sandman, un popular cantante sueco con dotes más allá del micro. ¿Qué lleva a dos jóvenes con la vida resuelta a matar a sus compañeros de clase? No lo sabremos hasta un final que, inevitablemente, invita a la reflexión. El enamoramiento y posterior tortura sentimental que viven y sufren los jóvenes protagonistas, hasta el fatal desenlace, no es la única capa de lectura que contiene esta serie que fusiona el drama y el thriller para aportar una interesante visión sobre las adicciones del ser humano.

La primera temporada de 'Arenas movedizas' está disponible en Netflix.