¿Seguiremos siendo guays con un hijo?

María Rodríguez Soto y David Verdaguer, actores protagonistas de 'Los días que vendrán' y pareja en la vida real.

'Los días que vendrán' arrasó en el Festival de Málaga con la crónica del embarazo real de la pareja protagonista, cuyo amor se pone a prueba con la llegada de su primer hijo

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Del Predictor al parto. 'Los días que vendrán' narra el embarazo de una pareja a lo largo de nueve meses de esperanzas, dudas, temores, descubrimientos y discusiones. La tercera película de Carlos Marques-Marcet fue la gran triunfadora del último Festival de Málaga, donde se hizo, entre otros, con los premios de mejor película, director y actriz (la debutante en cine María Rodríguez Soto). El director catalán ganó en 2015 el Goya de dirección novel con su ópera prima, '10.000 km.', en la que el amor de dos enamorados se ponía a prueba cuando vivían en continentes distintos. En su segundo largo, 'Tierra firme', ensayaba nuevas formas de familia. En el tercero documenta el cataclismo que provoca la llegada de un hijo en una relación de pareja.

'Los días que vendrán' es una ficción alimentada desde la verdad. Sus protagonistas, David Verdaguer y María Rodríguez Soto, son pareja en la vida real. Cuando ella se quedó embarazada, el director les propuso rodar una película que siguiera todo el proceso, aunque ellos no hagan exactamente de sí mismos. No estamos en un reality show. En el filme, Verdaguer es un abogado que, cuando sabe que va a ser padre, abandona el despacho que ha montado con unos amigos y pide trabajo a un tío con un prestigioso bufete en Barcelona. El miedo le hace renunciar a sus sueños en busca de seguridad.

Ella es una periodista que enlaza un contrato con otro. Cuando en el periódico descubren que está encinta, la ponen de patitas en la calle. Sin embargo, Marques-Marcet no hace cine social. Cuenta de manera sutil y como de pasada las vidas laborales de los protagonistas, porque lo que de verdad le interesa es profundizar en las psicología de los personajes. Busca la verdad y naturalidad en algo tan sujeto a mitos y tópicos como la paternidad y la maternidad. Para empezar, el hijo que esperan los protagonistas no es buscado. «¿Estás embarazada? Si yo me corro fuera», se sorprende el futuro padre.

David Verdaguer y María Rodríguez Soto contribuyeron con sus aportaciones a un guion que quiere dar testimonio de una generación ensimismada, que contempla la paternidad de manera muy distinta a la de sus padres. ¿Seguiremos siendo guays con un hijo?, parecen preguntarse estos urbanitas temerosos de dejar de ser jóvenes cuando empujen un carrito de bebé. Ella lo tiene más claro aunque asiste atónita a la transformación de su cuerpo. Quiere un parto natural, en casa, y olvidarse de momento de las preocuopaciones materiales; él, aterrorizado, toma decisiones por su cuenta y se sorprende al descubrirse con actitudes machistas. La película habla de nuevos modelos de masculinidad.

«Se trataba de crear un juego de espejos donde volcar los conflictos reales e imaginados que nos permitieran explorar a la máxima profundidad posible qué significa para una pareja traer una nueva vida al mundo», argumenta el director. «¿De qué manera la inminente llegada de un bebé los transformará? ¿Cómo vive el proceso cada una de las partes? ¿Hasta qué punto es determinante el hecho físico de llevar un feto dentro? Y sobre todo, ¿de qué manera los roles de género heredados, a los que nos creímos ya inmunes, reaparecen con toda su brutalidad durante este proceso?».

El momento Predictor de la pareja protagonista.
El momento Predictor de la pareja protagonista.

'Los días que vendrán' se beneficia de la lógica química entre sus protagonistas, que abordan sin ningún pudor el desnudarse física y anímicamente (las escenas de sexo con la madre embarazada de nueve meses pocas veces se han visto en una pantalla). Marques-Marcet quiso que muchos de los personajes hicieran de sí mismos: periodistas, abogados, tenderos o la propia familia de la pareja. Un afortunado descubrimiento a mitad de rodaje proporciona algunas de los momentos más emocionantes del filme. Los padres de María Rodríguez Soto proporcionaron una cinta VHS con imágenes del embarazo y el nacimiento de la propia actriz en los 80.

Esa película casera introduce la idea de cómo gestionamos nuestra herencia familiar y entabla un diálogo con la que viven los protagonistas, que culmina en un quirófano con la llegada al mundo de la pequeña Zoe (o Lupe, tal y como se llama en realidad la hija de la pareja). Resulta inevitable deshacerse en lágrimas ante el momento del nacimiento de una criatura que transformará para siempre a los protagonistas. Carlos Marques-Marcet: «Hemos intentado encontrar la pulsión de la intimidad que nos ayuda a acercarnos al tamaño exacto de la vida tal y como la vemos, la escuchamos y la sentimos. Sea lo que sea eso que llamamos vida».