'Midsommar': Ari Aster firma una pesadilla a pleno sol

Una pareja de estadounidenses en crisis asiste a un festival de verano en Suecia, el Midsommar./
Una pareja de estadounidenses en crisis asiste a un festival de verano en Suecia, el Midsommar.

El chico prodigio del cine de terror descubierto con 'Hereditary' se consagra con una orgía de sangre bajo la luz cegadora de la campiña sueca

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Hace un año el jovencísimo director Ari Aster (Nueva York, 1986) deslumbró con 'Hereditary', una cinta presentada en el Festival de Sundance que 'USA Today' calificó como «la película de terror más perturbadora en años». Este neoyorquino formado en el American Film Institute ya alertó sobre su mente retorcida en 'The strange thing about the Johnsons', un cortometraje sobre un adolescente que comienza a fantasear con tener relaciones sexuales con su padre. Y de ahí todo se ponía mucho más feo.

Protagonizada por Toni Collette, 'Hereditary' contaba el infierno de una galerista casada y con dos hijos, que afronta la muerte de su madre, una perturbada que no le dio una infancia demasiado feliz. Cuando su hija menor empezaba a ver figuras fantasmales, Aster insistía en su despiadada visión de la familia como escenario ideal para el horror.

'Midsommar' también introduce el terror más profundo en el seno de una relación de pareja. Florence Pugh ('Lady Macbeth') y Jack Reynor ('Detroit') dan vida a unos novios que no atraviesan por su mejor momento. Acuden con unos amigos al Midsommar, un festival de verano de nueve días de duración que se celebra cada 90 años en una remota aldea de Suecia. Lo que comienza como unas vacaciones de ensueño en un lugar en el que el sol no se pone nunca, poco a poco se convierte en una pesadilla cuando los inquietantes aldeanos los invitan a participar en sus actividades festivas del solsticio de verano.

Ari Aster demuestra en 'Midsommar' el mismo rigor en una puesta en escena al servicio del relato. Introduce el desasosiego en el espectador con la misma eficacia con la que los suecos descolocan a los protagonistas del filme con sus bailes, ceremonias y bebedizos. Si su anterior filme transcurría en el interior de una casa, 'Midsommar' nos asusta al aire libre, a pleno sol, en una arriesgada decisión creativa de la que el director sale victorioso.

Los inquietantes aldeanos de 'Midsommar'.
Los inquietantes aldeanos de 'Midsommar'.

¿Cabe el gore en un escenario bucólico, las tinieblas bajo una luz cegadora? Ari Aster demuestra que sí. Si 'Hereditary', un drama familiar camuflado de película de terror, se basaba en las propias experiencias del director sobre gestionar el duelo, 'Midsommar' explora el declive de una relación a través de la lente de un perverso cuento de hadas. La historia también se inspira en una vivencia personal de Aster, que escribió el guion tras salir de una relación de tres años.

«La imagen inicial que en cierto modo catalizó 'Midsommar' tenía que ver con la quema sacrificial de un templo», explica Aster. «Me entusiasmó la idea de encajar la 'película de ruptura' en un nuevo contexto, dándole un giro operístico al clásico final catártico que hemos visto otras veces, con la protagonista abandonada quemando una caja con todas las cosas que ha ido guardando a lo largo de la relación de la que al fin se ha liberado».

La insistencia de Ari Aster por dejr clara su autoría, sus manierismos de realizador resabiado e intelectual, no restan un ápice a la efectividad de 'Midsommar'.El espectador se sumerge en el clima de pesadilla de las protagonistas, sin tiempo a intelectualizar los conflictos sobre el dolor de la pérdida y la culpa. Su sofisticación no rebaja su capacidad perturbadora.