'La perfección': no apta para espectadores impresionables

Un fotograma de la película estrenada en Netflix./
Un fotograma de la película estrenada en Netflix.

Netflix estrena este filme con espíritu de serie B y realización televisiva que puede sorprender al espectador por sus locos giros inesperados

Borja Crespo
BORJA CRESPO

El pasado fin de semana Netflix estrenó directamente dos historias muy diferentes, 'Campamento Alienígena' y 'La perfección', ambas con espíritu de serie B y realización televisiva. La primera película de esta pareja de últimos lanzamientos -los que salen en el menú según abres la aplicación, nutriendo el algoritmo-, dirigida a los más pequeños, supone el enésimo intento de explotar el fenómeno Goonies y la nostalgia por el cine de evasión infantil y juvenil de los años 80, pero no se acerca, ni de lejos, a aciertos en la misma línea como 'Attack the Block'. El realizador con nombre de rapero McG ('The Babysitter') parece rodar sin ganas y el villano extraterrestre que persigue a los chavales protagonistas que se topan con una invasión del espacio exterior en pleno campamento de verano parece sacado de los descartes del CGI de 'Venom'. A esta propuesta le falta lo que precisamente encumbra a 'La perfección', su compañera de plataforma en streaming, un agradecido alto grado de locura desatada que aporta diversión a un producto que podía pasar desapercibido. El desmelene, el gore inesperado, la trama retorcida y unos giros delirantes engrandecen una posible tontería mayúscula.

'La perfección' está dirigida por un cineasta del montón, Richard Shepard, bregado tras las cámaras en el ámbito de las series de televisión. Algún capítulo de la nueva (e insípida) 'The Twilight Zone' o de la interminable 'Mentes criminales' llevan su impronta, aunque en el formato largo estuvo a punto de sacar un notable con 'Matador' y 'La sombra del cazador', o de sorprender con la curiosa 'Dom Hemingway', que perdía energía por el camino. Es probable que en otras manos su última película creciese desde el punto de vista de la dirección, pero el libreto es tan desvergonzado y absurdo que ha llamado la atención igualmente entre el maremágnum de últimos estrenos de Netflix. Protagoniza el esperpento Alison Williams, la pija de la añorada 'Girls', donde también trabajó Shepard. La compañera de Lena Dunham ya coqueteo con el género en 'Déjame salir'. Decimos género porque la historia, aparentemente otra más sobre celos y superación, deriva en un relato macabro rendido al gore donde cualquier cosa es posible. Las escenas sanguinolentas han impactado en más de un espectador despistado que probablemente no sabía qué iba a ver tras darle al play, otro punto a favor de un filme que roza la serie Z y, debido a la sorpresa, no deja indiferente.

Acompaña a Williams en el reparto principal Logan Browning, a quien hemos podido ver últimamente en 'Queridos blancos', pero ya destacaba con anterioridad en un producto de culto a reivindicar, precisamente por revelarse como otra rareza, la serie 'Powers', centrada en los superhéroes bajo una perspectiva inusual, con el cómic de Michael Avon Oeming como partida. Las dos actrices que llevan el peso de la acción en 'La perfección' destilan ironía con su histrionismo en una trama que va del romanticismo al thriller, pasando por el terror y la comedia. Humor negro a raudales en un cuento de venganza pasado de vueltas que se aprovecha de los momentos más ridículos para invitar al espectador a unirse a una divertida oda al despropósito. El final de la fiesta es de una belleza perversa impensable. Hay que aplaudir que, a estas alturas, algo así impacte en la audiencia de la conocida plataforma de entretenimiento audiovisual. Algunos se esfuerzan por comentar en las redes sociales lo mal que se han sentido, incluso con náuseas, al ver el filme sin saber a priori cuál era su naturaleza. No hay que tomárselo en serio, ahí está la gracia.

Tres fotogramas de la película.

No tiene pinta de que 'La perfección', cuya imperfección es su mayor logro, buscase ser tan inquietante y enfermiza. Le ha salido sin querer y ayuda el hecho de que se haya estrenado en Netflix casi sin avisar, agitando al espectador medio domesticado. Su envoltorio de típica comedia serializada alimenta la conmoción del gran público. Gracias a sus salidas de tono no es otra cinta de suspense al uso. Por cierto, Alison interpreta a una violonchelista, otrora niña prodigio, que ya no ejerce por motivos familiares. Decide acabar con su retiro y viaja a Shanghai para reunirse con sus antiguos mentores. Allí conoce a su actual alumna modelo, un talento emergente que lleva el rostro de Browning. No es apta para todos los públicos ni estómagos. No más spoilers.