Hans Petter Moland: «Dirigir a menudo tiene que ver más con mover camiones que con el arte»

Hans Petter Moland.

El cineasta estrena 'Venganza bajo cero', una película que combina acción y comedia negra protagonizada por Liam Neeson

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

A Hans Petter Moland (Oslo, 1955) se le ve contento. No es para menos. Su nuevo proyecto, 'Venganza bajo cero', no es una joya del séptimo arte, pero tampoco lo necesita. Protagonizada por Liam Neeson, la cinta cuenta las ansias de venganza de un padre que acaba de perder a su hijo por un turbio asunto de drogas en un pueblo ficticio dedicado por entero a los deportes de nieve. Y aunque suene a argumento manido, resulta entretenida y disfrutable.

-No les ha salido una película muy veraniega.

-(Ríe). Pues creo que puede funcionar muy bien porque te pones a verla y es como si tuvieras aire acondicionado.

-La cinta es un remake de una película noruega que usted mismo dirigió. ¿No quedó contento?

-Sí, la primera película fue muy bien recibida en Berlín, con críticas estupendas, pero ¿tu la viste?

-No.

-Pues ahí tienes la respuesta. Tuve la oportunidad de contar la historia a una audiencia más amplia y de llegar a un público que no había visto la original y que no acostumbra a ver películas en noruego con subtítulos.

-¿No cree que hacer un remake vuelve a apuntalar la idea de que productoras y distribuidoras se están quedando sin ideas?

-A veces creo que es verdad. Pero con esta película empecé a trabajar con el productor Michael Shamberg y fue un proceso tan divertido que adquirió su vida propia. Es como una película nueva. No se trataba de volver a hacer una réplica de la original sino de inyectar otra vida con nuevos actores, una nueva ubicación y nuevos retos. Pronto me olvidé de que era una versión. Por otro lado, yo era consciente de muchos de los mecanismos y los procesos de la anterior cinta, el equipo confiaba en mí y eso me permitió jugar más con la película.

-La película mezcla acción y comedia negra con un pulso encomiable. ¿Cómo se logró ese equilibrio?

-Es un poco la idea de la película. Hay comedia de todo tipo, desde sátira hasta slapstick, pasando por comedia física y de equívocos, pero también hay todo tipo de acción: violencia exagerada, seca, más de blockbuster... Parte de la ambición de la película fue permitir que todos esos aspectos cohabitaran felizmente en la misma película y, a veces, en la misma escena. Para hacer eso tienes que saber en qué momento se trata de una tragedia, de una ironía o de una sátira y , sobre todo, tienes que ser preciso de tal forma que un momento pueda resultar triste y al siguiente divertido.

-Las escenas en la nieve son espectaculares. ¿A qué retos tuvo que enfrentarse?

-Hacer cine muy a menudo consiste en mover cámaras y camiones, cosas que no tienen tanto que ver con el arte, así que se requiere cierta práctica y una técnica muy elemental. Cuando hay que hacer eso en un contexto tan hostil ayuda tener experiencia. Para mí no ha sido un problema, me gusta estar en el frío, pero es verdad que hay que trasladar y cuidar a un equipo que igual no tiene ropa para moverse por ahí, hay que cuidar a los actores para que no se les congelen los dedos de los pies y es todo un reto. De todas maneras, lo disfruté mucho. Estuvimos en lugares fantásticos, al norte de Canadá y a unos 2.000-2.500 metros de altura.

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