Asier Etxeandia: «Que Almodóvar me escogiera es un regalo de la vida»

Asier Etxeandia, en una imagen promocional de 'Dolor y gloria'./Manolo Pavón
Asier Etxeandia, en una imagen promocional de 'Dolor y gloria'. / Manolo Pavón

El actor bilbaíno brilla junto a Antonio Banderas y Penélope Cruz en 'Dolor y gloria', la película más personal del director manchego

ITXASO ELORDUY

Asier Etxeandia es uno de los protagonistas de 'Dolor y gloria', el filme más personal de Pedro Almodóvar, que se estrena el próximo 22 de marzo. Antonio Banderas y Penélope Cruz acompañan al bilbaíno, que encarna a un actor colgado de la heroína que exorciza su pasado en un monólogo teatral. Etxeandia se resarce así de su anterior experiencia con el manchego, que eliminó su papel del metraje final de 'Los abrazos rotos'.

– ¿Cómo ha sido la experiencia de rodar con Almodóvar?

– No he hecho más que aprender. Al principio tenía miedo, quería estar a la altura durante los ensayos, pero me enamoré perdidamente del guion desde la primera vez que lo leí. Entendí el personaje de Alberto desde las entrañas. El rodaje fue muy bonito, intenso y se me pasó rápido. Las escenas fuertes, más difíciles para mí, como la del monólogo, se rodaron en una semana.

– ¿Cómo es Alberto Crespo?

– Un actor entregado al placer, porque consume heroína, pero que pone por encima de todo su amor al trabajo. Me pasó algo muy fuerte, como con todos mis personajes. Me pongo malo siempre antes de los rodajes porque mi implicación emocional es enorme.

– ¿En qué sentido?

– Me dedico a esta profesión por el rol del actor en la sociedad, su poder para cerrar vínculos y componer el puzzle de la vida. Por hacer entender al que escucha ciertos sentimientos y emociones. Yo solo quiero ser una herramienta y considero que cada uno tenemos nuestro objetivo en la vida, nuestro rol.

– ¿Y cuál es el suyo?

– Dedicarme a esta profesión y trabajar con guiones que me emocionan tanto como éste. Que me escogieran fue algo así como un regalo de la vida. Después de pasar muchísimas pruebas –unas ocho–, para demostrar que yo era Alberto, ante uno de los directores que más admiras y que ha escrito parte de la historia de nuestro tiempo. Un genio en vida.

– Deme algún detalle de esa genialidad almodovariana.

– Durante los ensayos conseguí dejarme llevar, me dejé totalmente, confié por completo. Con Almodóvar he descubierto el placer de la sumisión como actor, aunque soy un ser bastante indómito. Cuando no entendía decía sí, sí, y tiraba de oficio, de trabajo, de no poner ninguna pega y las tomas salían solas. Él estaba muy tranquilo y feliz con lo que estaba haciendo y yo metido hasta las entrañas en mi papel.

– ¿Qué hay de ese monólogo con el que dice tener aún la piel de gallina?

– Con ese monólogo he comido, he corrido, he bailado, he dormido, he llorado. Iba con los cascos continuamente y era como un mantra que estaba constantemente dentro de mí. Almodóvar escribe muy bien, te das cuenta cuando lees el primer guion; cómo están ilustradas las imágenes, que se pueden visualizar solo con leerlas. Los movimientos, la ironía, los detalles más insospechados. Es placentero investigar lo que hay detrás de cada frase, llena de color y de imágenes, de recuerdos escondidos.

«Con Almodóvar he descubierto el placer de la sumisión como actor» En manos de un genio

«Me pongo malo siempre antes de los rodajes porque mi implicación emocional es enorme» preparar el papel

– Una película autobiográfica, madura y con protagonistas masculinos.

– Sí, es un viaje masculino, Antonio, Leonardo (Sbaraglia) y yo, aunque Penélope y Julieta (Serrano) hagan el importante personaje de la madre. Es una peli autobiográfica, el personaje de Antonio es una prolongación de Pedro, su álter ego. Y lo que sucede son situaciones que Almodóvar ha vivido, o que, aunque no las haya vivido, le han ayudado en la vida. Su amor por el cine, sus dolores, porque Pedro ha tenido grandes problemas de salud, con la espalda y dolores de cabeza diarios. Un dolor constante.

– ¿Dolores diarios?

– Sí. La película habla de cómo el cine le salvó la vida, pero también le ayudó a entenderla y a cerrar los círculos que completan su historia.

Pedro Almodóvar filma a Asier Etxeandia en el set de rodaje de 'Dolor y gloria'.
Pedro Almodóvar filma a Asier Etxeandia en el set de rodaje de 'Dolor y gloria'. / El Deseo

– ¿Y qué hay de su historia con Mastodonte, su primer hijo musical?

– Mi hijo, niño o niña, depende del día. Me está dando una cantidad de alegrías enormes. Es el objetivo final, o bien algo que he querido hacer durante toda mi vida. Quizás el comienzo de un camino que siempre he querido tomar. He cantado desde pequeño y hay canciones que llevan escritas desde que tenía veinte años, pero lo bueno es haber encontrado a la persona con la que quería trabajar, Enrico Bárbaro. Yo creo en la comunidad y Enrico es el músico con el que me he casado profesionalmente, para crear un disco que está lleno de energía, de intimidad, de espectáculo. Hemos descubierto el sonido que buscábamos, que se parece a todo y no se parece a nada. Nos inspiramos en un montón de música, porque somos poliédricos y eso nos ha dado una libertad tremenda.

– Presenta otra película, 'Sordo', en el inminente Festival de Málaga.

– Es una película muy difícil de catalogar basada en un cómic, una mezcla entre wéstern e histórica. El protagonista es un maquis que tiene que sobrevivir en las montañas porque todo el mundo le persigue y que encima está sordo. Tiene un guion maravilloso, es tierna y romántica a la vez. La canción original es de Mastodonte y creo que es el papel más difícil que he hecho en mi vida.