La Rioja

Logroño, 29 mar (EFE).- El antropólogo y trabajador social Ritxar Bacete ha dicho a Efe este viernes que en España hay más de dos millones de niños que viven en hogares en los que sus madres sufren algún tipo de violencia machista, lo que supone una "auténtica pandemia".

Bacete (Vitoria,1973) ha intervenido en una mesa redonda sobre "Violencia de género: repercusión en la infancia y actuación profesional", incluida en el XXIV Congreso de la Sociedad Española de Pediatría Social, que se celebra hasta mañana en Logroño.

El también coordinador de la entidad Promundo Global en España ha precisado que cada año se presentan en España una media de 150.000 denuncias por violencia machista, pero ha estimado que solo son el 20 por ciento de los casos, por lo que podrían existir unos 600.000 más, con miles de niños "víctimas directas" de ese maltrato.

Este experto ha recalcado que "hay muchos factores de que esos niños que han vivido en un contexto de violencia después lo reproduzcan, de modo que los varones se conviertan agresores y las mujeres en víctimas porque han normalizado esos patrones de conducta".

Ha alertado de que se deben "sacar a la luz" todos los casos "ocultos" de violencia machista porque "no están judicializados" y ha demandado una mayor labor de prevención.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el 95 de los victimarios que han ejercido violencia extrema sobre otro ser humano son hombres, por lo que ha opinado "hay un problema en la construcción de las identidades masculinas".

Por ello, ha insistido en que "la violencia machista no es un problema de las mujeres o de los niños que la padecen", sino de los hombres que "utilizan su identidad como estrategia de una desigualdad legitimadora de la violencia".

Para prevenir la violencia machista, ha recalcado que "hay que actuar sobre los hombres que la ejercen", por lo que habría llevarles a ellos a las consultas de los profesionales sanitarios para "detectar un posible riesgo", no a los niños o a sus madres.

Bacete, autor del libro "Nuevos hombres buenos", ha subrayado que "no hay políticas públicas que integren a los hombres en las iniciativas de igualdad".

En su opinión, un factor clave en el cambio hacia relaciones pacíficas entre hombres y mujeres sin que haya violencia machista es "implicar a los varones en el cuidado".

Este trabajador social ha asegurado que, solo con que los hombres asuman tres tareas domésticas en sus víctimas se reduce un 40 por ciento la posibilidad de que ejerzan violencia sobre sus parejas o sus hijos.

"La construcción de la masculinidad tóxica tiene que ver la desconexión con los cuidados, por lo que ejercer esos tareas vuelve a conectar a los hombres con la compasión y la empatía, dos de los principales elementos biológicos de los seres humanos para no ejercer la violencia", ha concluido.