La Rioja

Logroño, 17 mar (EFE).- La radicalización yihadista ya no es solo algo que suceda en algunas cárceles o mezquitas, sino que ahora se dirige a otros "perfiles" en diferentes lugares, por ejemplo el de personas que están en exclusión en zonas marginales de las ciudades, lo que complica la investigación de las fuerzas de seguridad.

Así lo ha explicado a EFE el experto en criminología y coordinador del Máster en Estudios Avanzados en Terrorismo de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Santiago Rubin de Celis.

En el marco de estos estudios, UNIR ha organizado un encuentro de expertos para analizar las conexiones entre terrorismo y delincuencia organizada, dos fenómenos que "parecen independientes" pero que "empiezan a no serlo tanto", ha dicho.

Estas jornadas se han centrado en analizar los "vínculos" que tienen las organizaciones terroristas y el crimen organizado o la delincuencia en general "que, en España "ya se ha empezado a ver en el tema del adoctrinamiento".

Sí que existía, ha explicado, hasta ahora la radicalización en las prisiones, de los quienes están encarcelados por terrorismo a otros delincuentes "de pequeños delitos como hurtos, falsificaciones o el menudeo de droga".

"Pero en los años noventa, por ejemplo, lo que no veíamos es que tuviera peso la radicalización fuera de la cárcel, en determinados ambientes de marginalidad y ahora sí hay cada vez más casos", asegura.

Sí que se mantiene "el reclutamiento en las prisiones" de posibles combatientes islámicos "pero ha cambiado el perfil socio-demográfico que buscan y ahora también acuden con sus mensajes a personas en riesgo de exclusión o que viven en la marginalidad" en zonas deprimidas de las grandes ciudades.

Algo que hace que la radicalización "sea más difícil de combatir y prevenir" porque "abre el perfil a personas que aparentemente no tienen ninguna conexión con ese entorno" con lo que "es complicado que las fuerzas de seguridad lo puedan seguir".

A el cambio en los métodos de radicalización se ha unido otro en la financiación del terrorismo yihadista "que es más global" que antes y que "está más conectada con organizaciones criminales", asegura Rubin de Celis.

Así "hasta hace unos años la financiación del yihadismo llegaba por donaciones fundamentalmente" o "por sus propios métodos" pero ahora "los grupos terroristas islámicos alcanzan acuerdos con organizaciones criminales y se lucran de la inmigración ilegal, robos, ventas de armas, expolio de obras de arte o secuestros".

"El terrorismo a gran escala requiere muchos recursos", asegura, y pone como ejemplo el que en los ataques terroristas de Bombay en 2008 "se conoce que fueron financiados por líderes del crimen organizado de India".

Así "dos fenómenos que siempre se han considerado independientes, el terrorismo y el crimen organizado, ya tienen conexiones claras a nivel internacional", asegura.

Porque, sostiene, "a unos y otros les interesa la inestabilidad, en especial en los lugares que se conocen como 'estados fallidos'" en alusión, por ejemplo, a zonas de Afganistán, el Sahel o Chechenia, entre otras.

Pero además "también se ha producido el efecto contrario" el que "se han dado cuenta (los grupos terroristas) que junto a grandes ataques también pueden cumplir sus fines con un terrorismo 'low cost' (bajo coste), que no requiere una gran logística" y que "generan una gran inquietud entre la población", ha concluido este experto en terrorismo internacional.