La Rioja

Logroño 16 sep (EFE).- El futuro sacerdote y actual diácono Alfonso Sáenz, natural de Arnedo y de 40 años de edad, ha afirmado a Efe que, "por los nuevos tiempos", son más habituales las vocaciones religiosas "tardías", lo que supone "una novedad" para los sacerdotes veteranos.

Sáenz será ordenado sacerdote hoy en la capilla del seminario "El Salvador" de Logroño por el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, Carlos Escribano, lo que supondrá un paso más en un "proceso lento" que inició hace siete años, cuando "no pisaba una iglesia", ha indicado.

Ha explicado que, en la actualidad, hay jóvenes de 20 años que han recibido "la llamada" a ser sacerdotes "desde siempre", pero, hasta edades más avanzadas, como los 30 o los 50 años, no se atreven a "dar el paso".

"Estamos en una época de cambio, entonces, en todos los cambios tenemos que aprender a tener paciencia, nos gustaría que se viesen ya los resultados, las formas nuevas de organización y existencia de la iglesia, pero hay que tener mucha paciencia, y, con los jóvenes, muchísima más", ha asegurado.

Lo "único" que pueden hacer los miembros de la iglesia es vivir su vocación "con coherencia", de tal forma que ofrezcan su servicio a la gente, mientras que los jóvenes que, al igual que Sáenz, tienen su libertad y la ejercen a su "manera", luego "la misma vida va poniendo inquietudes" por lo que "hay que estar siempre acogedores".

Este arnedano ha apuntado que inició su aproximación a la iglesia cristiana hace siete, años, cuando recibió una "llamada" y descubrió que era la de Dios, que le "invitaba" y, a partir de ahí, encontró su vocación y, en un proceso lento, decidió comprometerse para toda la vida al ejercicio del sacerdocio.

"Cuando nací, me consideré una persona afortunada porque no tenía ningún defecto físico y tenía facilidad para estar con la gente, e, incluso, para defender a otros, pero, por mis decisiones de vida, fui perdiendo todo eso y llegó un momento en el que me veía que había tocado fondo, metido en un pozo", ha relatado.

Ha destacado que en esa situación descubrió que "nada había sido casualidad y que, de alguna forma, sí que había una mano misteriosa que rige la vida" y que las personas, con sus decisiones, se alejan o acercan "del plan que Él tiene para ti".

"No ha sido una decisión, sino toda una vida que ha ido ayudándome a descubrir esa presencia", ha incidido Sáenz, quien fue ordenado diácono el pasado 18 de marzo en la misma capilla en la que empezará su vida como sacerdote, un paso que se ha atrevido a dar "no con pocos miedos".

Su etapa como diácono, ha proseguido, le ha servido para sentirse "cómodo y como uno más dentro de la comunidad con una responsabilidad", puesto que, aunque le pone "muy nervioso hablar delante de la gente", en este periodo en el seminario ha aprendido a estar en contacto directo con las personas y a hablar con "naturalidad".

Ha recalcado que "este tiempo en el seminario ha sido un preparatorio para ejercer un servicio dentro de la comunidad" como sacerdote, un cargo que ya quiere ejercer en su "realidad cotidiana" para "experimentar de verdad" cómo va a ser el resto de su vida.

Sáenz quiere aprender cómo funciona una parroquia de pueblo, y desde esa absorción primera de conocimientos, se empezará a plantear "la posibilidad de hacer cambios y cosas", pero, primero, va a dejarse "empapar bien por lo que ya hay".

Tras su nombramiento como sacerdote, celebrará eucaristías regulares hasta el día 22, en el que realizará una especial de misa de acción de gracias en la iglesia de San Cosme y San Damián de Arnedo, delante de personas conocidas, lo que le da "mucho respeto", pero, como asistirá gente que le apoya, estará "ilusionado y cómodo", ha concluido.