La Rioja

Logroño, 12 ago (EFE).- La subdirectora del Colegio Alcaste de Logroño, Susana García Mangas, ha reclamado una mayor presencia de la "inteligencia emocional" en el sistema educativo y fomentar a través del arte "otras inteligencias" más allá de la lingüística y la matemática.

Esta profesora ha explicad, en una entrevista con EFE, que identificar y gestionar las emociones es algo esencial y para ello se ha formado durante todo el curso con el creador de un modelo de inteligencia emocional llamado Vinculación Emocional Consciente (V.E.C.), Roberto Aguado.

?Hay que dar una vuelta de tuerca en educación porque existen otras inteligencias aparte de las lingüística y la lógica matemática, como son la corporal, la interpersonal y la musical entre otras?, ha explicado.

Por ello, considera que en las clases "hay que hacer que los alumnos lleguen al conocimiento a través de distintos puntos de entrada", por ejemplo, cuando está explicando la caída de la bolsa de Nueva York, ?puede que utilizando solo la inteligencia lingüística haya alumnos que no lleguen a la comprensión?.

En cambio, ha mencionado que, "cuando les pides que lo pinten o que lo dramaticen hay una comprensión perfecta, ¡es increíble!".

Por ello, ha sostenido que ?en el fondo consiste en tratar a cada persona como es, y la educación debería ir por ahí, habría que tener en cuenta las diferencias, porque no todos los niños son iguales?.

?La educación, sobre todo el sistema tradicional de enseñanza en el que todos los alumnos están sentados en mesas mirando hacia adelante, tiene muchos retos por delante, y uno de ellos es este?, ha considerado .

Otra cosa que también tiene que cambiar, en su opinión, es el papel del profesor, ya que este tiene que ?pasar a ser un facilitador, alguien que acompaña al alumno?, y para ello ha recomendado que el docente ?se pasee por el aula y se anime a utilizar distintas metodologías y herramientas?.

Sin embargo, es consciente de que será un proceso ?lento? porque ?todo el profesorado tiene que entrar ahí, y a veces al docente le falta seguridad en dominar esas metodologías?.

"A lo mejor, el teorema de Ruffini no lo van a usar en su vida, pero lo que sí que les va a servir siempre es identificar y gestionar sus emociones?, ha incididido, y ha añadido que, el no desarrollar este tipo de inteligencia emocional llegados a la edad adulta, ?puede conllevar problemas de relación y personales, porque la vida son emociones, y si no se sabe cómo gestionarlas, uno puede andar perdido?.

Por esa razón, ha considerado ?básico? aprender a desarrollar esta inteligencia emocional para alcanzar la felicidad, estabilidad y armonía de la persona, y ha lamentado que sea precisamente ?una asignatura pendiente en la sociedad y en los colegios?.

Para ella, el mayor error que puede cometer un profesor es ?pensar que los demás están donde él está, porque no lo están, y a veces se les pide a los niños una actitud de adulto que neurológicamente no pueden tener?.

Asimismo, ha añadido que ?nos encontramos en un momento en el que los padres sobreprotegen en exceso y no preparan a sus hijos para aprender a tolerar la frustración, y lo que están haciendo es que los niños no entrenen la capacidad de resiliencia, y eso conlleva que cuando algo no les sale a la primera se desanimen y tiren la toalla?.

Lo que la profesora ha recomendado es aprender a decirles que no; ?hay que estar siempre ahí porque es muy importante que el niño se sienta animado y querido, pero al mismo tiempo hay que hacer que vean que ellos solos son capaces, y para ello la forma en la que los miras es muy importante?, ha concluido.

Una de las fórmulas para potenciar la inteligencia emocional, ha explicado, es el arte "que hace visible lo invisible porque ayuda a expresar algo que los mecanismos de control impiden que salga de otra manera?.

En esta línea, ella ha expuesto durante tres meses obras, en las que ha plasmado las emociones en lenguaje abstracto.

?Pinté cinco emociones desagradables (rabia, miedo, asco, culpa y tristeza); una neutra (sorpresa); y cuatro agradables (curiosidad, admiración, seguridad y alegría); y dejé un cuaderno para que la gente expresase lo que le parecían?, ha relatado.

?El poder ponerle nombre, color y forma a las emociones ha ayudado a la gente a conocerse mejor?, ha asegurado.